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Güemes, en viñetas y lejos del bronce: la novela gráfica que muestra al héroe como un hombre vulnerable

"Nosotros no hacemos libros de historia. El lenguaje de la historieta es el lenguaje de la aventura", señala Rafael Gutiérrez.

Daniel Medina5 min de lectura
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Güemes, en viñetas y lejos del bronce: la novela gráfica que muestra al héroe como un hombre vulnerable
Güemes, en viñetas y lejos del bronce: la novela gráfica que muestra al héroe como un hombre vulnerable

Resumen para apurados

A dos siglos de la muerte de Martín Miguel de Güemes, el guionista Rafael Gutiérrez y el dibujante Lippe Mendoza decidieron contar la historia del líder de la Guerra Gaucha desde un lenguaje poco frecuente para la historiografía argentina: la novela gráfica. En Güemes, la sangre gaucha, ambos combinan investigación histórica, aventura y recursos visuales para ofrecer una mirada que busca alejarse del prócer inmóvil de los monumentos y acercarlo a una dimensión más humana.

En una entrevista con LA GACETA, los autores explicaron cómo nació el proyecto, cuáles fueron las decisiones narrativas que tomaron y por qué consideran que la historieta puede ser una herramienta eficaz para acercar la historia a nuevos lectores.

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La génesis de Güemes, la sangre gaucha se remonta a trabajos anteriores del equipo. Gutiérrez recordó que en 2013 publicaron La Batalla de Salta, 200 años después, experiencia que luego derivó en Mujeres por mujeres (2015).

"El bicentenario de la muerte de Güemes nos pareció una fecha oportuna para lanzar esta novela homenaje", señaló.

Sin embargo, aclaró que desde el inicio tuvieron una premisa clara, inspirada en el maestro paraguayo Robin Wood: "Nosotros no hacemos libros de historia. El lenguaje de la historieta es el lenguaje de la aventura". Para el guionista, la historia argentina ofrece un caudal inagotable de episodios extraordinarios capaces de sostener grandes relatos sin perder el anclaje histórico.

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Lejos de construir un relato centrado únicamente en el héroe, los autores optaron por presentar la Guerra Gaucha como una empresa colectiva.

"La decisión conjunta fue contar la historia como una gesta colectiva con un líder", explicó Gutiérrez. Por eso, además de Güemes, cobran protagonismo hombres, mujeres, niños y personas de distintas clases sociales que participaron en la resistencia contra las tropas realistas.

Ese enfoque también se trasladó al plano visual. Mendoza tomó como punto de partida el retrato clásico del general y la documentación histórica disponible, pero buscó alejarse de la imagen solemne.

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"Siempre tuvimos claro que nuestro Güemes no iba a ser ese héroe con los brazos cruzados en posición desafiante. Queríamos mostrarlo vulnerable, decidido, valiente, pero también atormentado por las dudas de su gesta. Muy humano. Que puede sangrar y llorar."

Para los gauchos recurrió tanto a investigaciones históricas como a rostros contemporáneos.

"Me inspiré en fotos de amigos y en libros sobre peones y vaqueanos de la época. En las viñetas aparecen el profesor Cáceres, el bailarín Horacio Quispe, uno de mis hermanos, Andrés Gauna, el propio Rafael Gutiérrez y hasta yo hago un cameo. Es gente del pueblo."

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Aunque la obra privilegia el ritmo narrativo propio de la historieta, ambos destacan que hubo un intenso trabajo documental para garantizar la verosimilitud.

"Buscamos documentación histórica y gráfica para que las representaciones fueran creíbles", explicó Gutiérrez.

Mendoza añadió que el desafío fue reconstruir con precisión uniformes, armamentos, edificios coloniales y paisajes. "La guerra de la Independencia está narrada desde la óptica de los paisanos, la gente común y algunos militares, correctamente dibujados con rigor histórico. Es una superproducción hecha a lápiz y tinta china."

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El proceso creativo también fue dinámico. El dibujante contó que varias secuencias cambiaron durante el trabajo conjunto gracias a la libertad que el guionista le otorgó para fortalecer el relato visual.

"En el capítulo del Moto Méndez nuestra imaginación rozó lo osado, pero termina cerrando magistralmente."

Uno de los capítulos que más discusión generó fue el dedicado a la muerte de Güemes.

Para Gutiérrez, era imprescindible desmontar una versión muy difundida.

"Una parte complicada fue el complot contra Güemes porque íbamos en contra del relato infame de la muerte por infidelidad", afirmó. Según el autor, esa interpretación fue construida "por los descendientes de los traidores que mataron a Güemes".

Desde el dibujo, Mendoza coincidió en que esa secuencia fue la más desafiante.

"Recrear esa parte de la ciudad donde ocurrió la emboscada la imaginé de muchas maneras. Al final la resolvimos de una forma muy diferente, pero más profunda y humanista."

Consultados sobre el inevitable diálogo con obras como La guerra gaucha, de Leopoldo Lugones, o las adaptaciones cinematográficas, ambos sostienen que buscaron aportar una mirada contemporánea.

Gutiérrez destacó que, al igual que Lugones, privilegiaron el protagonismo colectivo y mostraron el proyecto independentista común entre Güemes, Manuel Belgrano y José de San Martín.

"Nuestra mirada se aleja de otras por su frescura y por esa cuota de ficción donde la imagen cobra un gran protagonismo. Una mujer anciana esgrimiendo un palo de escoba para enfrentar a los invasores es una gran metáfora visual de resistencia."

Los autores sostienen que la novela gráfica permite reunir públicos de distintas edades.

"Siempre pensamos que hacemos libros para toda la familia. Los dibujos atraen a los niños, pero el relato incluye información que aprecia mejor el adulto", explicó Gutiérrez.

Mendoza coincide y afirma que siempre intenta construir historias "aventureras y cercanas", inspiradas en las históricas revistas D'Artagnan, Skorpio y El Tony.

Además, considera que el formato atraviesa un momento de consolidación.

"La novela gráfica es hoy casi la única forma de llegar a un público masivo. Las viejas revistas de antologías prácticamente desaparecieron y la obra completa encontró en este formato su último bastión dentro del escaso mercado editorial."

Tras reconstruir la figura de Güemes, los lectores ya comenzaron a pedir nuevas historias.

"Nos propusieron hacer novelas gráficas sobre Arenales y San Martín para completar el panorama de los libertadores", contó Gutiérrez.

Mendoza reveló que esos proyectos son posibles, aunque primero deberán concluir una obra ambientada en la cultura maya. En paralelo, trabaja en la continuación de uno de sus títulos más conocidos: El hijo del Ucumar.

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Nota basada en una publicación de La Gaceta. Primera Línea recopila, reedita y contextualiza la información.
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