Una emotiva despedida
Se jubiló la docente Fabiana Maldonado: más de treinta y un años de saberes, tiza y pertenencia.

NORA RUIZ - ESPECIAL PARA EL TRIBUNO DE JUJUY
Hay historias institucionales que no se pueden escribir sin el nombre de quienes les dieron vida desde sus cimientos. La historia de la escuela Agrotécnica N° 6 está indisolublemente ligada a la trayectoria, el esfuerzo y la vocación de la profesora Fabiana Maldonado, quien tras más de 31 años de servicio ininterrumpido se acogió a los beneficios de la jubilación, dejando un vacío imposible de llenar, pero un legado eterno en el paraje Puerta Verde del departamento San Pedro.
En el universo de la docencia secundaria, es común hablar del "profesor taxi", aquel que debe correr de un establecimiento a otro para sumar horas, dividiendo su tiempo y su identidad. Fabiana Maldonado fue la excepción que dignifica la profesión: ella eligió el sentido de pertenencia. Desde muy jovencita se plantó a jornada completa, cumpliendo extenuantes horarios desde las 6 de la mañana hasta las 18.30 para que sus alumnos comenzaran y terminaran el día bajo su atenta mirada y su guía en el exigente mundo de las matemáticas.
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La docente conoció el sacrificio de los orígenes. Estuvo allí cuando la Agrotécnica funcionaba provisionalmente en el paraje Santa Rita, habitando unas viejas y deterioradas casas que alguna vez pertenecieron a YPF, fueron épocas complejas donde los colectivos no llegaban a tiempo y la lluvia volvía los caminos intransitables. Tiempo después, acompañó el traslado al actual paraje rural Puerta Verde, a la vera de la ruta provincial N° 1, en jurisdicción de la localidad de Rodeito, departamento San Pedro.
Allí la escuela echó raíces en un antiguo campamento de Vialidad Nacional, compuesto por viviendas bajas con techos de teja que hoy superan más de medio siglo de antigüedad. Pese a los pedidos y reclamos de los padres y a pesar de que los fondos para el nuevo edificio estratégico llegaron en su momento, la obra nunca se ejecutó. Sin embargo, frente a la desidia y las necesidades materiales, la figura de Maldonado se agigantó año tras año. Mientras otros colegas iban y venían, ella permaneció firme, peleando por mejoras, reclamando por los derechos de sus estudiantes y transformando esas precarias paredes en verdaderos templos del saber.
Al tomar el micrófono, embargada por la emoción de la despedida, Maldonado resumió con profunda humildad el significado de su paso por la institución. "Quedarme aquí significó ir creciendo con la escuela y entregar todo mi servicio, toda mi tarea a una sola escuela, a esta escuela que es la escuela de mis amores. A veces los profesores, los colegas, los compañeros no tienen esa suerte porque andan en distintas instituciones de acá para allá, pero a mí la vida me puso en este lugar así. Y eso es una gran ventaja. En este transcurso he conocido muchos chicos, muchos alumnos que ya han egresado; he tenido la suerte de hacer amigos, mejores compañeros y, con el apoyo entre todos, construir todo lo que hemos podido hacer en esta escuela", expresó.
Con la sabiduría de quien conoce el valor de la comunidad, la docente dejó un mensaje imborrable para los estudiantes y los docentes que se quedan a sostener las aulas. "Una sola persona no puede hacer nada; uno puede tener capacidades, pero si no tiene el apoyo, el empuje de un equipo donde cada uno tiene distintas capacidades es imposible avanzar. Si esas capacidades las ponemos al servicio, podemos entre todos construir y hacer cosas muy lindas. Eso hicimos aquí, porque nadie puede hacer nada solo. Estoy muy agradecida con mis compañeros porque me han permitido hacer cosas. Estoy segura de que todas las personas que quedan acá van a seguir haciendo grande nuestra querida escuela Agrotécnica".
El merecido homenaje se realizó en el patio abierto de la institución. A pesar de ser una jornada fría, el ambiente se tornó completamente cálido por la presencia de todos los alumnos. Los chicos, muchos de ellos provenientes de zonas rurales, se acercaron con un amor inmenso para entregarle presentes, dibujos y lo más lindo de todo: cartas escritas de su propio puño y letra llenas de apoyo y agradecimiento. También llegaron los mariachis para cantarle en su despedida. Así la profesora Fabiana Maldonado quien se convirtió en un verdadero referente para todo el cuerpo docente, siendo una de las profesoras de mayor antigüedad que quedaban en actividad, dijo adiós a las aulas.
Una vida compartida
La docente Patricia Mamaní, en nombre de la comunidad educativa, dejó su sentido mensaje, apuntando que al final del camino, no solamente se jubila la profesora de matemáticas, se retira una amiga entrañable, una compañera de fierro. "Es que, para nosotros, la escuela nunca fue simplemente un trabajo: fue y es nuestra familia.
Aquí llegamos siendo muy jovencitas, caminamos juntas y construimos un tejido de afectos indestructibles. Esta institución se convirtió de verdad en nuestra segunda casa; pasamos más horas compartidas entre estas paredes y andenes que en nuestros propios hogares.
Por eso, hoy sentimos que se jubila una parte de nuestra propia familia", dijo al tiempo de expresar que a lo largo de estas tres décadas compartieron "momentos hermosos, pero también transitamos días grises y dolores muy profundos. Sin embargo, lo verdaderamente importante fue el cariño y el apoyo incondicional que nos brindamos" dijo.
"Nuestra querida profesora Fabiana Maldonado se despide con la gloria merecida de haber compartido tanto, de haber visto crecer esta escuela desde el barro hasta verla estallar con esta hermosa cantidad de estudiantes que hoy la llenan de vida. Ojalá todo lo que venga para ella sea tan bonito" como su ofrenda.
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