Tucumán, la provincia con más muertes cardíacas por olas de calor en la Argentina
Un estudio ubicó a la provincia como la de mayor mortalidad cardiovascular asociada al calor extremo. Con Europa en alerta, crece la pregunta sobre qué pasará este verano en el país.
Un estudio liderado por Matilde Rusticucci y Francisco Chesini, investigador en salud pública de la UBA, la Universidad Nacional de José C. Paz y el Conicet, determinó que en 15 de las 21 ciudades analizadas se observó un incremento significativo en la mortalidad durante las olas de calor o los días posteriores. El trabajo, que analizó el período 2015-2019, categorizó las muertes en tres causas: cardiovasculares, renales y respiratorias.
La causa con mayor impacto fue la cardiovascular, con aumentos significativos en 13 ciudades, entre las que Tucumán se destacó con la mayor cantidad de casos, seguida por Neuquén, que registró la tasa de incremento más alta. Las muertes por enfermedades respiratorias aumentaron en diez ciudades de las regiones Central, Cuyo, NOA y NEA, y las renales crecieron en todo el país salvo en Cuyo, con especial énfasis en Bariloche.
El dato cobra relevancia en un contexto en el que el invierno disipa la sensación de riesgo, aunque es inevitable que el calor que en las últimas olas se ha cobrado más de 12.000 vidas en solo tres países europeos amenace al Cono Sur. No sería serio pronosticar un escenario espejo para la Argentina o sus vecinos, pero sí existe una probabilidad de que el calor del próximo verano sea extremo. ¿Estamos listos?
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El calor en Europa es reciente, aunque no es el primer año que se vive algo así. Durante el último lustro fue cada vez más común que la mayoría de los países del viejo continente atravesaran varios días con temperaturas superiores a los 40°C. Lo que generó estupor esta temporada fue, según habitantes europeos, la certeza de que ese nivel extremo de calor ya no es un fenómeno puntual, sino una nueva normalidad.
"Las olas de calor como esta son lo que esperamos ver en un clima cambiante", dijo John Kennedy, jefe de información climática de la Organización Meteorológica Mundial (OMM). "En los 50 años transcurridos desde la histórica ola de calor de 1976, Europa en su conjunto se ha calentado alrededor de dos grados. Es el continente que más rápido se está calentando y los extremos de temperatura también han aumentado", afirmó.
El calor ya es asociado a diversas enfermedades por exposición directa, pero también propicia incendios masivos como los que hoy devastan grandes extensiones de España y de Francia. Hasta el martes, más de 220.000 personas habían sido evacuadas en la región de Gironda, en el suroeste francés. Según The Guardian, entre mayo y junio hubo 2700 muertes asociadas al calor en el Reino Unido; el último boletín de la Santé Publique France calculó 5764 muertes solo entre el 17 de junio y el 2 de julio; y España reportó 3800 muertes relacionadas con el domo de calor hasta la tercera semana de julio.
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En el hemisferio norte, al haber menos influencia del océano, el norte de África y la península arábiga concentran el calor más extremo, con temperaturas de hasta 49°C. En el hemisferio sur, en cambio, el agua marina funciona como aire acondicionado, aunque los impactos del calor igual son evidentes, no solo por sus efectos directos sino porque también propician tormentas extremas.
Expertos consultados por este medio contrastaron la situación europea con lo que puede suceder en el plano local. Matilde Rusticuccini, profesora titular de la UBA e investigadora principal del Conicet, resaltó la cuestión geográfica: "Europa es más continental que oceánico, por lo que los extremos allá son más llamativos", explicó, y detalló que al haber tanta agua rodeando el hemisferio sur, el calor que queda atrapado en el continente es absorbido por los océanos.
El Servicio Meteorológico Nacional (SMN) muestra una tendencia al alza en cantidad e intensidad de olas de calor desde 2015. En 2022 se registró el año más caliente desde que hay mediciones, con un pico de 41,5°C durante cuatro días en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA).
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"Si vos mirás el mapa de temperatura, tenés como una lengua caliente que entra por el oeste. El aire caliente que ingresa del norte se conduce por la cordillera hacia el sur", describió Rusticuccini, quien señaló que son las ciudades del norte y centro cordillerano las más vulnerables a las olas de calor extremo. Por eso las alertas se activan a temperaturas distintas según la región: en Tucumán y Mendoza, con máximas de 35° y mínimas de 22° o 20,6° respectivamente; en Córdoba, con 34,6°; en Rosario, con 33,4°; y en el AMBA, con más de 32°.
"Las olas de calor se generan por un factor de gran escala, pero el factor predominante se da por la incidencia solar. Cuando hay radiación en una superficie como el concreto o el asfalto, se retiene mucho más el calor", explicó Luis Muñoz, científico del Centro de Investigaciones del Mar y la Atmósfera (CIMA), quien estudia las islas de calor en el AMBA. Señaló además que este efecto se reproduce con más fuerza en las villas de emergencia, donde los corredores angostos y la falta de acceso a servicios agravan la situación.
La llegada de El Niño suma incertidumbre sobre cómo será el próximo verano, ya que su clímax podría llegar a fines de la primavera o extenderse más allá. De ser así, es posible que las lluvias frenen el aumento de la temperatura. Pero si mengua la nubosidad, el calor intenso podría llegar a la Argentina y castigar a su población.


