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Jueves, 23 de julio de 2026
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¿Tu hijo apuesta? Señales de alerta que no hay que ignorar

La ludopatía puede comenzar a los 13 años y permanecer oculta por meses. Aconsejan observar el uso del celular, los movimientos de dinero, el aislamiento y los cambios en el rendimiento escolar.

Lucía Lozano5 min de lectura
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¿Tu hijo apuesta? Señales de alerta que no hay que ignorar
¿Tu hijo apuesta? Señales de alerta que no hay que ignorar

La ludopatía ya no tiene necesariamente la imagen de un hombre adulto sentado frente a una máquina tragamonedas. Puede ser un adolescente encerrado en su habitación con un celular en la mano. Un joven que mira un partido de fútbol y apuesta al mismo tiempo. Una persona que descarga una billetera virtual y comienza a jugar con dinero que no tiene. Un padre que descubre que su hijo utilizó los fondos de un negocio familiar para intentar recuperar lo perdido.

El casino, ahora, puede estar en el bolsillo. Y funciona las 24 horas. La historia del legislador Alfredo Toscano, quien decidió contar públicamente la adicción de su hijo a las apuestas en el programa Panorama Tucumano, se convirtió en un testimonio que expuso una realidad que atraviesa cada vez a más hogares.

Son testigos de esta situación los profesionales que trabajan a diario, desde 2024, en el primer Centro de Referencia en Adicciones sin Sustancias (Creas), dentro del Centro de Atención Primaria en Adicciones (Cepla) de Villa Luján. Lo que comenzó como una preocupación preventiva terminó transformándose en una avalancha de consultas. En lo que va del año ya recibieron más de 200. Y aseguran que ese número crece constantemente.

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La preocupación es mayor después del Mundial de fútbol porque, aseguran, las apuestas crecieron significativamente al ritmo de la multiplicación de plataformas y anuncios que aparecían durante cada partido.

Según detalla la psicóloga Luisa Fernández, que dirige el Creas, el inicio en las apuestas suele producirse a los 13 o 14 años, una etapa en la que muchos jóvenes ya manejan billeteras virtuales y tienen acceso prácticamente ilimitado a internet.

"Las nuevas tecnologías generan más acceso, pero también más gravedad. Como no hay control, la problemática se descubre tarde", advierte Fernández. Y coincide con ella Lucas Haurigot Posse, titular de la Secretaría de Estado de Políticas Integrales sobre Adicciones.

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La publicidad también cumple un papel central. Las plataformas aparecen vinculadas al fútbol, a equipos y a figuras deportivas. Ofrecen bonos de bienvenida y plata para comenzar a jugar. "Te ofrecen dinero gratis porque saben que después vas a perder", apuntan.

En la mayoría de los casos, las familias no llegan porque descubren que su hijo apuesta. Llegan cuando aparece una deuda imposible de ocultar.

Karina Robledo, psicóloga social del equipo, recuerda el caso de un joven de 24 años que utilizó el dinero de una cadena de carnicerías familiar para apostar. Cuando sus padres descubrieron lo ocurrido, la deuda rondaba los $25 millones.

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La familia quedó sin dinero para pagar las facturas del negocio y de su propia casa. Sin embargo, el joven no parecía tener una verdadera conciencia de la gravedad de lo ocurrido.

Los profesionales advierten que la ludopatía puede provocar síntomas similares a los de otras adicciones: ansiedad extrema, aislamiento, impulsividad, mentiras, pensamientos obsesivos y abstinencia. "Hay pacientes con dolores de cabeza insoportables y pensamientos permanentes de que, si consiguen dinero y vuelven a jugar, van a solucionar todo", cuenta Fernández.

El juego tampoco aparece siempre de manera aislada. En algunos pacientes se combina con el consumo de cocaína y otras conductas compulsivas.

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El mecanismo es similar al del abuso de sustancias: cada vez se necesita más estímulo para alcanzar el mismo nivel de placer.

El deterioro puede afectar el sueño, la alimentación, el trabajo y los vínculos. Hay jóvenes que pasan noches enteras despiertos, mirando partidos y apostando; otros se encierran durante días y dejan de comer.

Cuando el dinero se termina, muchos jugadores recurren a préstamos. Algunos terminan atrapados en cadenas de deudas con prestamistas informales. Y también aparecen amenazas. "Sabemos a qué escuela va tu hijo", llegaron a escuchar algunas familias.

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Los especialistas advierten además sobre el riesgo suicida asociado a la ludopatía. La combinación de deudas, vergüenza, aislamiento y desesperación puede generar la sensación de que no existe una salida. En uno de los casos atendidos, un joven que había intentado suicidarse continuaba obsesionado con volver a apostar porque creía que así podría recuperar el dinero perdido.

La adicción no afecta solamente a quien juega. También deteriora profundamente a su entorno, detallan los profesionales.

"Hay familias que están más graves que el consumidor", sostiene Fernández. Padres y madres viven en alerta permanente, entre mentiras, deudas y miedo. Pueden sufrir insomnio, ansiedad, ataques de pánico y otros problemas de salud.

Por eso, en el Creas funciona un grupo de familiares que se reúne todos los lunes a las 15. Los padres pueden asistir aunque el paciente no quiera iniciar un tratamiento. Allí trabajan los límites, la comunicación y las estrategias para no continuar sosteniendo la enfermedad.

¿Qué consejos se les puede dar a los padres? ¿A qué señales deberían estar atentos?, les preguntamos. Los profesionales insisten en la importancia de hablar y observar. La comunicación familiar puede ser una de las primeras herramientas para detectar una conducta problemática.

Preguntar qué hace un adolescente con su celular, cómo utiliza su dinero, cuáles son los ingresos de dinero que llegan a su billetera virtual y qué plataformas frecuenta puede ayudar a descubrir una situación antes de que se transforme en una deuda millonaria.

Es bueno estar atentos a las conductas: si baja el rendimiento escolar o universitario, si pasa muchas horas conectado a dispositivos electrónicos. También prestar atención a si se aísla de las actividades sociales que antes hacía y prefiere, en lugar de eso, estar frente a celulares o computadoras.

Cuando la familia finalmente descubre lo que ocurre, ¿qué es lo que se recomienda? Poner límite en relación al dinero que se facilita y su utilización. Además, se sugieren bloqueos de los dispositivos para ayudar al paciente a no apostar en forma online.

"En nuestras reuniones, los padres aprenden que no tienen que creer todas las promesas", explica Robledo. Una semana de calma no significa necesariamente que el problema haya desaparecido. A veces, cuando la deuda se paga, el jugador se relaja y vuelve a apostar, aclara.

En Tucumán, los números muestran que la ludopatía entre los adolescentes avanza. El Séptimo Estudio Nacional sobre Consumo de Sustancias Psicoactivas en Estudiantes de Enseñanza Secundaria, elaborado por la Secretaría de Políticas Integrales sobre Drogas de la Nación Argentina (Sedronar), mostró que el 26,2% de los estudiantes secundarios apostó dinero durante el último año, ya sea de manera presencial o a través de plataformas digitales. La principal puerta de entrada es internet. El 18% apostó mediante plataformas online, mientras que el 12% lo hizo de manera presencial. Entre los varones, el porcentaje llega al 35,3%, frente al 17,7% de las mujeres.

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Nota basada en una publicación de La Gaceta. Primera Línea recopila, reedita y contextualiza la información.
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