Trump despidió a su secretaria de prensa, Katie Zacharia, a cinco días de asumir
Su salida se produjo tras una primera conferencia con titubeos y una controversia por su título de abogada, que derivó en un pedido de investigación ante el Colegio de Abogados de California.
Una salida anticipada por el propio presidente
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, despidió a Katie Zacharia, su secretaria de prensa, luego de apenas cinco días en el cargo. La decisión llegó después de un debut complicado ante los periodistas en la Casa Blanca y de una polémica por sus declaraciones sobre su formación como abogada.
Horas antes, el mandatario había adelantado el desenlace al contar que le sugirió a Zacharia que reconsiderara su rol de vocera del Gobierno. "Honestamente, si fueras vos, lo reconsideraría", relató sobre la charla que tuvieron el viernes por la mañana. Según dijo, también le planteó: "Katie, ¿necesitás esto? No creo que necesites esto", y le anticipó que volverían a hablar cuando regresara de un viaje a Georgia.
Aunque la defendió ante las críticas de la prensa y la describió como una seguidora leal, Trump admitió que el puesto podía no ser adecuado para ella. "Quizá no sea para ella", reconoció.
Quién es Zacharia
Antes de asumir, Zacharia fue comentarista conservadora en televisión y asesora principal de comunicación de Trump Media & Technology Group, la empresa que administra Truth Social, la red social del presidente. Su designación se concretó después de que otros candidatos fueran descartados por sus antecedentes de críticas a Trump.
Ocupó el lugar de Karoline Leavitt, quien dejó el cargo a fines de agosto para dedicarse a su familia. Leavitt había sido la portavoz presidencial desde el inicio del segundo mandato de Trump, en enero de 2025.
Una primera conferencia con tropiezos
El desempeño de Zacharia quedó en el centro de la atención desde su primera conferencia de prensa, el martes. La presentación duró menos de 15 minutos y estuvo marcada por titubeos, confusiones y respuestas acotadas.
Durante el encuentro, confundió a su marido con Trump y respondió solo tres preguntas, todas de medios considerados afines al presidente. Tampoco pudo contestar si Estados Unidos había dejado de compartir información de inteligencia con Ucrania.
En esa misma conferencia anunció que Trump le había pedido a Kimberly Guilfoyle, ex nuera del mandatario, que renunciara como embajadora estadounidense en Grecia. Lo hizo tras una pregunta sobre la posibilidad de que fuera apartada por acusaciones de mala conducta, que Guilfoyle negó.
Su actuación generó repercusiones en los medios estadounidenses y en las redes sociales, donde se multiplicaron las críticas y los memes.
La controversia por su título de abogada
A las dificultades del debut se sumó un cuestionamiento sobre sus credenciales. Zacharia se había presentado como abogada tras graduarse en una facultad de Derecho, pero después reconoció que no había aprobado el examen necesario para ejercer en California.
La organización de vigilancia no partidista Campaign for Accountability presentó un reclamo ante el Colegio de Abogados de California. Pidió que se investigue si la funcionaria infringió la normativa al identificarse como abogada sin contar con la licencia correspondiente.
Las preguntas sobre su formación ya habían surgido en un intercambio con periodistas en el Jardín Sur de la Casa Blanca, antes de que Trump abordara el helicóptero presidencial Marine One. Consultada sobre el examen de acceso a la abogacía, Zacharia dio una respuesta difícil de escuchar por el ruido de las hélices, en la que se oyó una referencia a su mudanza a China.
El jueves, un alto funcionario de la administración confirmó que no había aprobado el examen de California, y la propia Zacharia ratificó el dato en una entrevista con el activista conservador Jack Posobiec. La polémica profundizó las dudas sobre su continuidad, hasta que Trump puso fin a su breve paso por la oficina de prensa.
Más breve que Scaramucci
Su permanencia fue incluso más corta que la de Anthony Scaramucci, quien fue director de comunicaciones de la Casa Blanca durante apenas 11 días en el primer mandato de Trump. Desde entonces, su apellido quedó asociado a los nombramientos políticos de duración excepcionalmente breve.
La secretaría de prensa es uno de los puestos de mayor exposición del Gobierno estadounidense. Quien la ocupa debe responder sobre decisiones presidenciales, política exterior y asuntos internos, y transmitir la posición oficial ante una prensa que cuestiona de manera constante sus decisiones. La tarea resulta particularmente compleja bajo la presidencia de Trump, cuyas declaraciones suelen generar controversias y obligan a sus voceros a responder sobre una agenda cambiante.


