Tragedia en España: buscan intensamente a las 23 personas desaparecidas en medio del peor incendio forestal de Andalucía
El foco ígneo se desató en la localidad de Los Gallardos, Almería, y ya arrasó más de 4.000 hectáreas. Las autoridades confirmaron que la mayoría de las 12 víctimas fatales son turistas extranjeros.
La comunidad autónoma de Andalucía enfrenta una de las catástrofes ambientales y humanitarias más graves de su historia reciente. Un devastador incendio forestal iniciado este jueves en el término municipal de Los Gallardos, en la provincia de Almería, provocó la muerte de al menos 12 personas y mantiene en vilo a los servicios de rescate. El presidente de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno, brindó un balance provisional y solicitó extrema prudencia a la población, confirmando que 23 personas continúan sin ser localizadas. Asimismo, el parte médico oficial notificó que cuatro heridos de extrema gravedad fueron trasladados de urgencia al Hospital Virgen del Rocío, mientras que otros cuatro pacientes permanecen internados con pronósticos moderados.
El siniestro se declaró a las 16:35 horas en la cuneta de una carretera regional y se expandió como la pólvora debido a las severas olas de calor previas y a un terreno extremadamente reseco. Las tareas de evacuación puerta a puerta se tornaron dramáticas debido a la presencia de viviendas rurales diseminadas, la caída de tres antenas de conectividad telefónica y una importante presencia de población extranjera. Por estas complejidades geográficas y de cobertura, el gobierno andaluz optó por no activar el sistema general de alertas telefónicas ES-Alert para evitar confusiones masivas, delegando el asalto informativo a los brigadistas en el terreno. El consejero de la Presidencia e Interior, Antonio Sanz, detalló que la tragedia se agravó porque un grupo de personas desoyó las rutas de evacuación oficiales e intentó escapar a través de una rambla seca, una decisión que se transformó en una trampa mortal al ser alcanzados por ráfagas de viento superiores a los 50 kilómetros por hora.
Las primeras inspecciones oculares en las zonas perimetradas revelaron un panorama desolador. El portavoz de la Guardia Civil, Raúl Aguilera, confirmó el inicio de batidas terrestres a cargo de unidades de alta montaña y agentes de la Policía Local sobre las áreas extinguidas. Hasta el momento, las fuerzas de seguridad trabajan sobre dos escenas principales: el hallazgo de cuatro víctimas mortales que viajaban en un automóvil —quienes serían de nacionalidad británica— y otros siete fallecidos que intentaron huir a pie tras abandonar sus rodados. Entre los cuerpos recuperados se identificó a un ciudadano español, mientras que el resto correspondería a turistas belgas e ingleses. Para centralizar las denuncias y recibir muestras biológicas que agilicen las tareas del Equipo de Criminalística especializado en grandes catástrofes, se montó un centro de atención específico en el puesto de la Guardia Civil de Garrucha.
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En cuanto al origen del desastre, el instituto armado mantiene bajo investigación la caída de un cable de alta tensión como la principal hipótesis de la chispa inicial. Sin embargo, la corporación Red Eléctrica aclaró de inmediato que el tendido afectado no pertenece a su red de distribución. En sintonía, la prestataria Endesa negó de forma rotunda que la línea fuera de su propiedad, asegurando mediante una auditoría técnica exprés que se trata de un tramo de infraestructura privada destinado a alimentar un restaurante de la zona que permanece cerrado desde hace más de dos décadas. La compañía energética descartó cualquier vinculación eléctrica en la tragedia, argumentando que el cableado en cuestión se encontraba completamente desenergizado y sin tensión al momento de iniciarse las llamas.


La magnitud de la emergencia obligó a declarar la Situación Operativa 2 del Plan Infoca, forzando el corte total de varias rutas vehiculares, incluida la estratégica autovía A-7. El avance del fuego determinó la evacuación preventiva de unas 1.400 personas en la región; de ellas, 400 corresponden a clientes de un camping de Los Gallardos desalojados por el intendente Francisco Miguel Reyes, mientras que las 1.000 restantes pertenecen a las comunas de Antas y Bédar. Los damnificados fueron reubicados temporalmente en el Pabellón Polideportivo de Garrucha y en el Centro Deportivo de Mojácar, donde reciben asistencia humanitaria y contención por parte del Grupo de Intervención Psicológica en Emergencias y Desastres (GIPED), organismo que habilitó el teléfono de atención a familiares: 677 904 624.
Actualmente, un ejército de 500 efectivos de extinción, 16 medios aéreos, especialistas del INFOCA y unidades de la Unidad Militar de Emergencias (UME) combaten las llamas sin descanso en terrenos de difícil acceso donde la maquinaria pesada no puede operar. El drama provocó una fuerte reacción política institucional: el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, y el líder de la oposición, Alberto Núñez Feijóo, expresaron su profunda desolación y condolencias a las familias. Asimismo, desde la base militar de San Javier en Murcia, el rey Felipe VI y la familia real enviaron un mensaje público de apoyo, solidaridad y afecto a todos los ciudadanos andaluces afectados por el incendio más mortífero de la temporada.


