Suiza eliminó a Colombia por penales y enfrentará a la Selección argentina en los cuartos de final del Mundial
Tras igualar 0-0. los helvéticos se impusieron 4-3 desde los 12 pasos y serán el rival de la "Scaloneta" este sábado desde las 22.

Resumen para apurados
Hay partidos que no se recuerdan por la cantidad de goles, sino por la tensión que generan. El 0-0 entre Suiza y Colombia fue uno de esos. Durante 120 minutos ninguno logró imponer condiciones de manera definitiva, pero ambos hicieron méritos suficientes para ganar. Al final, como suele ocurrir en los encuentros tan parejos, el destino quedó en manos de los penales. Allí, los suizos fueron más eficaces, vencieron 4-3 y escribieron una página histórica: se clasificaron a los cuartos de final de un Mundial por primera vez en 72 años y enfrentarán a la Argentina este sábado en Kansas.
No fue un espectáculo brillante desde lo futbolístico, aunque sí un duelo de enorme riqueza táctica. Néstor Lorenzo y Murat Yakin plantearon un partido muy estudiado, con pocas concesiones y mucho respeto mutuo. Colombia intentó asumir el protagonismo con la pelota, mientras que Suiza volvió a demostrar esa identidad que la caracteriza desde hace años: orden defensivo, disciplina táctica y una paciencia casi infinita para esperar el momento indicado.
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El primer tiempo fue una muestra de ese equilibrio. Gregor Kobel sostuvo a Suiza con una gran intervención ante Gustavo Puerta y, del otro lado, Camilo Vargas respondió con dos atajadas de enorme nivel frente a Fabian Rieder y Dan Ndoye. Ninguno de los dos arqueros permitió que el partido se rompiera antes del descanso.
En el complemento aparecieron las primeras grietas. Suiza estuvo a centímetros del gol cuando Djibril Sow se resbaló en el momento de definir, desperdiciando una ocasión inmejorable. Colombia respondió con los ingresos de Juan Fernando Quintero y Jaminton Campaz, dos futbolistas capaces de cambiar el ritmo del partido con un pase o una gambeta. La apuesta de Lorenzo le dio más creatividad a su equipo, aunque no alcanzó para vulnerar a una defensa helvética que volvió a mostrarse sólida.
El alargue ofreció, probablemente, los mejores minutos de la noche. El cansancio abrió espacios y ambos equipos empezaron a asumir riesgos. Jhon Lucumí estrelló un cabezazo en el travesaño tras un córner perfecto de Quintero. Minutos después, Kobel realizó una atajada extraordinaria, casi de vóleibol, para desviar un potente remate de Campaz. Suiza también tuvo la suya con un disparo de Amdouni que encontró otra gran respuesta de Vargas.
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La oportunidad que perseguirá a Colombia durante mucho tiempo llegó a seis minutos del final. Campaz quedó completamente solo dentro del área tras un error defensivo, pero elevó su remate por encima del travesaño. Fue la clase de situaciones que en un Mundial suelen marcar el destino de un equipo.
Los penales terminaron premiando la serenidad suiza. Colombia arrancó mejor con el acierto de Quintero, pero el travesaño le negó el gol a Davinson Sánchez y Kobel le atajó el remate a Juan Camilo Hernández. Aunque Manuel Akanji también falló para los europeos, Rubén Vargas convirtió el disparo decisivo y desató un festejo que quedará grabado en la historia del fútbol suizo.
Más allá del resultado, Suiza dejó una imagen que explica por qué está entre los ocho mejores del mundo. No tiene el brillo de otras selecciones candidatas, pero sí una estructura colectiva muy difícil de desarmar, un arquero en un nivel sobresaliente y una fortaleza mental que volvió a aparecer cuando el margen de error era mínimo.
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Ahora el premio será mayúsculo. Este sábado desde las 22 tendrá enfrente a la Argentina de Lionel Scaloni. La "Scaloneta" parte como favorita por jerarquía individual y experiencia en estas instancias, pero el conjunto helvético ya demostró que sabe sobrevivir a los partidos cerrados, que no se desespera y que puede competir de igual a igual frente a cualquier rival.
Si algo enseñó este Mundial es que los nombres pesan menos cuando la organización colectiva funciona. Y Suiza llega a los cuartos convencida de que, con orden, paciencia y eficacia, también puede desafiar al campeón del mundo.


