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Viernes, 17 de julio de 2026
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San Martín tuvo buenas intenciones, pero generó poco y empató con Deportivo Maipú

El "Santo" comenzó como protagonista, perdió fuerza en el complemento y terminó sosteniendo el 0-0 en Mendoza.

Diego Caminos3 min de lectura
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San Martín tuvo buenas intenciones, pero generó poco y empató con Deportivo Maipú
San Martín tuvo buenas intenciones, pero generó poco y empató con Deportivo Maipú

Resumen para apurados

La propuesta inicial de Alejandro Orfila fue ambiciosa. En los primeros minutos del empate 0-0 con Deportivo Maipú, San Martín insinuó una idea que nunca pudo terminar de desplegar a lo largo del partido. Comenzó el duelo sintiéndose protagonista, con un fútbol vertical y decidido. Lo terminó muy cerca de su propio arco, cuidando el cero para que el nuevo ciclo conserve el invicto después de cuatro fechas en la Primera Nacional.

Tal vez por los antecedentes de sus últimas grandes victorias (1-0 frente a Patronato y 3-0 contra Almagro), el contexto invitaba al "Santo" a llegar a Mendoza dispuesto a demostrar que pretendía quedarse con el partido. Orfila planteó ese protagonismo desde el dibujo táctico.

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El entrenador uruguayo diagramó un 4-2-3-1 propositivo, con una línea de cuatro defensores de su confianza. Nicolás Ferreyra y Ezequiel Parnisari fueron los centrales firmes -y, quizás, los puntos más altos del equipo-, mientras que Víctor Salazar y Rodrigo Ayala se desempeñaron como laterales, con esporádica vocación para proyectarse al ataque.

En el medio campo volvió a aparecer el doble "5". Santiago Briñone fue el volante más retrasado, dedicado a la marca y a garantizar una salida limpia junto a los centrales, mientras que el tucumano Agustín Graneros intentó aportar dinámica y despliegue en la zona central. Poco pudo hacerlo: recibió una amonestación temprana después de una fuerte infracción sobre Enzo Pérez, quedó condicionado y fue reemplazado por Laureano Rodríguez en el entretiempo.

Por las bandas, la intención fue ubicar a dos extremos veloces y de ida y vuelta, capaces de defender y desbordar. Bruno Cabrera ocupó la derecha y el zurdo Álvaro Veliez se movió por la izquierda. Gabriel Carabajal fue el "enganche", encargado de distribuir el juego, y Lucas Arfaras se desempeñó como "9" hasta que sintió una molestia muscular a los 26' y debió dejarle su lugar a Diego Diellos.

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Con esa propuesta, a San Martín le alcanzaba para sentirse dominador ante el, hasta entonces, tímido 4-4-2 del local. En el "Botellero" se produjo el debut de Enzo Pérez, ex volante de River y de la Selección, quien recibió cientos de aplausos durante todo el partido. El subcampeón del mundo no logró gravitar, aunque mostró algunos destellos jugando unos metros por delante del mediocampista central hasta su salida, a los 69'.

Sin embargo, pese a esa sensación de protagonismo, el "Santo" no conseguía llegar con peligro al arco rival. La "chapa" estaba; el planteo y la confianza, también. Pero parecía faltar algo más para dar el golpe. Y, a medida que transcurría el partido, la posibilidad de llevarse los tres puntos comenzó a diluirse como arena entre los dedos.

En el complemento, Deportivo Maipú cambió el "chip" y se dedicó a manejar la pelota como no lo había hecho durante la primera mitad. Orfila, desconcertado, modificó nombres y esquema. Salió Carabajal, el enlace que había generado la única situación clara -un buen tiro libre contenido por Nahuel Galardi-, e ingresó Mauro Verón para ubicarse como delantero en un nuevo 4-1-3-2.

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El cambio terminó condenando al "Santo", que nunca pudo enderezar el rumbo del partido. Su rival, en cambio, se acomodó mejor que nunca: acorraló al conjunto de Bolívar y Pellegrini y obligó a Nahuel Manganelli a intervenir en reiteradas ocasiones. El arquero respondió con seguridad e incluso un gol anulado por posición adelantada estuvo cerca de dejar a San Martín sin nada.

Lo positivo es que San Martín logró sostener el punto cuando el partido más se le complicaba y estiró a tres encuentros la valla invicta de su arquero. La otra buena señal, que al menos sirve de consuelo, es que la superioridad insinuada durante el tramo inicial fue real.

Por algo el nuevo ciclo cambió la imagen del equipo y viene de golear en la Ciudadela. Los protagonistas saben que cuentan con herramientas para dominar los partidos. El desafío será encontrar un funcionamiento aceitado que les permita transformar las sensaciones en goles.

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Nota basada en una publicación de La Gaceta. Primera Línea recopila, reedita y contextualiza la información.
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