Pruebas comprometen a un hombre por la muerte de un niño
Autopsia determinó que la pequeña víctima fue asfixiada.

La muerte de Thiago Altamirano, el niño de dos años de la ciudad de Salta, derivó en la detención inmediata de su madre, María del Milagro Cuéllar Medina, y de la pareja de ella, Franco Nicolás Funes, tras la llegada del niño al hospital con lesiones que despertaron la sospecha de los profesionales.
Aunque al principio relataron que el niño sufrió una caída de la cama, desde un primer momento la Justicia consideró que el cuadro era incompatible con un accidente doméstico.
Meses antes del fatal episodio, ya existían denuncias previas donde se ordenó la protección para Thiago y su hermano, las cuales resultaron insuficientes. El caso pone en foco la eficacia de las medidas judiciales previas y el rol de las instituciones en la vigilancia de situaciones de vulnerabilidad.
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En las últimas horas, la causa sumó nuevos elementos a partir de los resultados de la autopsia, los estudios forenses y las declaraciones de testigos clave. La autopsia confirmó que el fallecimiento se produjo por asfixia mecánica provocada, lo que descartó la versión inicial expuesta por los imputados.


"No hay ninguna lesión que avale la versión del imputado", describió el fiscal Daniel Espilocín. Esto fue determinante para imputar a Franco Nicolás Funes, pareja de la madre y principal acusado por homicidio agravado por alevosía, al atribuirle la muerte del niño mediante maniobras de asfixia.
Uno de los puntos más relevantes de la investigación radica en determinar si la madre conocía los riesgos a los que estaban sometidos sus hijos. Testigos advirtieron que: "los niños le tenían miedo" a Funes.
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