Por primera vez en la historia, el consumo de carne de pollo superó al de carne vacuna en Argentina
Por primera vez desde que existen registros, el consumo de carne de pollo superó al de carne vacuna en Argentina. El cambio responde principalmente a la diferencia de precios y a la pérdida del poder adquisitivo, aunque especialistas advierten que la reapertura de las exportacion…
La mesa de los argentinos atraviesa un cambio histórico. Por primera vez, el consumo per cápita de carne de pollo superó al de carne vacuna, marcando un punto de inflexión en los hábitos alimenticios del país. De acuerdo con los últimos datos del sector, cada argentino consume en promedio 49,4 kilos de pollo por año, mientras que la carne vacuna quedó en 47 kilos anuales. Más atrás aparece la carne de cerdo, con un consumo cercano a los 25 kilos por habitante.
El principal factor que explica este cambio es el encarecimiento sostenido de la carne vacuna. La diferencia de precios llevó a muchas familias a reemplazar parte de su consumo habitual por pollo, una alternativa más económica y accesible. En un contexto de pérdida del poder adquisitivo, la carne vacuna comenzó a reservarse para ocasiones especiales, mientras que el pollo pasó a ocupar un lugar central en la alimentación diaria de los hogares.
La tendencia también se refleja en Tucumán, donde productores y distribuidores vienen advirtiendo desde hace meses un crecimiento constante de la demanda. Según explicó el periodista Martín Borja en la mañana de Los Primeros, la producción local muchas veces no alcanza para abastecer el mercado, por lo que es necesario recurrir a proveedores de provincias como Entre Ríos, Santiago del Estero, Córdoba, Santa Fe y Buenos Aires para cubrir el consumo.
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Sin embargo, el sector enfrenta nuevos desafíos. En mayo de este año cerró la histórica empresa avícola Granja Tres Arroyos, en Entre Ríos, una situación que afectó tanto a trabajadores como a distribuidores y redujo parte de la oferta disponible. Al mismo tiempo, algunos productores aceleran los tiempos de faena para responder a la demanda, lo que se traduce en la comercialización de pollos de menor tamaño que los habituales.


A este escenario se suma una reciente decisión del Gobierno nacional: la reapertura de las exportaciones de carne aviar a la Unión Europea, un mercado de alto valor integrado por países como Alemania, Bélgica y Países Bajos. La medida representa una oportunidad para el sector exportador y permitirá el ingreso de divisas, pero también genera interrogantes sobre el abastecimiento interno si una mayor proporción de la producción se destina al exterior.
La preocupación surge por un antecedente reciente. En octubre de 2025, la expansión de las exportaciones de carne vacuna coincidió con una fuerte suba de precios en el mercado interno, una situación que recién comenzó a estabilizarse meses después. Ante este nuevo escenario, especialistas y referentes del sector siguen de cerca la evolución del mercado avícola para determinar si el incremento de las exportaciones podría tener un impacto similar sobre el precio del pollo, hoy convertido en la carne más consumida por los argentinos.

