Paraguay y Australia empataron en el peor partido del Mundial y se fueron los dos conformes
En un partido chato y sin ambición en el San Francisco Bay Area Stadium, la Albirroja y los Socceroos arriesgaron el mínimo indispensable. El empate los deja a ambos con 4 puntos y a la espera de la calculadora en el Grupo D.

El miedo a quedarse con las manos vacías pudo más que el deseo de ganar. En el cierre de la fase inicial del Grupo D del Mundial 2026, Paraguay y Australia igualaron 0-0 en un encuentro que quedará rápidamente en el olvido. Lejos de las emociones fuertes y las noches épicas de la Copa del Mundo, ambos seleccionados parecieron conformarse con el reparto de puntos desde el primer minuto y arriesgando lo mínimo indispensable
Con este resultado, tanto la Albirroja como los Socceroos cierran su participación en el grupo con 4 unidades. El pasaje directo a los dieciseisavos de final se definirá en el búnker de la FIFA mediante los criterios de desempate, pero en la cancha quedó la sensación de que ninguno quiso quemar naves por la victoria.
Desde el pitazo inicial del árbitro francés Clément Turpin, se notó que la premisa principal de ambos directores técnicos era no desordenarse atrás. Gustavo Alfaro plantó su habitual bloque defensivo, pero esta vez el equipo casi no mostró intenciones de transicionar rápido ni de habilitar a Julio Enciso o Gabriel Ávalos. Paraguay esperó en su propio campo, cómodo con el paso de los minutos.
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Por su parte, Australia manejó la pelota con una parsimonia llamativa. Los oceánicos lateralizaron el juego de izquierda a derecha una y otra vez, sin profundidad ni verticalidad, como cuidando que una pérdida no los agarrara mal parados. Las áreas fueron terreno desértico: apenas un par de centros frontales que el arquero paraguayo Orlando Gill controló sin despeinarse y alguna aproximación aislada que terminó en las manos del australiano Mathew Ryan. El pitazo del entretiempo llegó como un alivio para un público que esperaba otra intensidad.
En el complemento, Alfaro movió el banco con los ingresos de Maurício y más tarde de Álex Arce en el ataque. Sin embargo, las modificaciones respondieron más a un desgaste físico que a un cambio de postura. Paraguay adelantó apenas unos metros sus líneas, pero la prioridad siguió siendo el cero en el arco propio.
Australia tampoco alteró su plan. El ingreso de Ajdin Hrustić en el mediocampo insinuó algo más de claridad, pero los Socceroos se mostraron sumamente predecibles y respetuosos de la muralla guaraní liderada por Gustavo Gómez y Omar Alderete. A medida que el reloj avanzaba hacia los 80 minutos, el conformismo se hizo absoluto. Las posesiones largas y horizontales se repitieron y la pierna fuerte disminuyó, cuidando también las tarjetas amarillas que podrían ser decisivas.
El 0-0 final terminó siendo el reflejo fiel de dos equipos que jugaron a no perder.


