Olas de calor récord en el mundo: cómo se intensifica el fenómeno y qué se espera para el verano argentino
Ciudades de Asia, Europa y América del Norte atraviesan jornadas con máximos históricos. Especialistas explican por qué El Niño podría moderar el impacto en la Argentina.
Las olas de calor extremo atraviesan fronteras y transforman la vida cotidiana en distintas regiones del mundo. En los últimos meses, ciudades en Asia, Europa y América del Norte rompieron sus propios récords de temperatura, situación que altera rutinas, satura sistemas de salud y multiplica riesgos ambientales. El impacto abarca desde personas que buscan refugio en espacios climatizados hasta cultivos arruinados y servicios básicos bajo presión.
La sucesión de estos episodios despierta inquietud sobre el futuro inmediato. Debido a los aumentos de temperaturas sin precedentes en el hemisferio norte, en Argentina crece la pregunta sobre si el país podría enfrentar situaciones similares y cuáles son los factores que hacen posible, o poco probable, una temporada marcada por el calor extremo.
Corea del Sur: máximos históricos y emergencia sanitaria
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Corea del Sur registró su temperatura más alta desde que existen registros. El 3 de agosto, la ciudad de Yangsan, al sudeste del país, alcanzó los 42,5°C, según la Administración Meteorológica de Corea (KMA). Este pico superó todos los récords en más de un siglo de observaciones y, durante cinco días consecutivos, la región donde se encuentra la urbe mantuvo temperaturas por encima de los 40°C.
La emergencia llevó a las autoridades a emitir una advertencia para que la población "detenga de inmediato todas las actividades al aire libre", y que "los espacios cerrados sin aire acondicionado son peligrosos". La KMA indicó que la cantidad anual de días de ola de calor respecto a la década de 1970 alcanzó más del doble en tan solo cinco años: el promedio pasó de 8 a 19 días.
La ola de calor interrumpió actividades deportivas, como la liga profesional de béisbol surcoreana, que canceló partidos en Changwon debido a temperaturas de 39,5°C. Según datos de la Agencia de Control y Prevención de Enfermedades de Corea, desde mediados de mayo murieron 14 personas y 1.889 sufrieron enfermedades relacionadas con el calor.
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El fenómeno de El Niño, que eleva la temperatura de la superficie del océano Pacífico, también contribuyó a este escenario. Las autoridades surcoreanas habilitaron refugios climáticos y reforzaron la distribución de agua y sombrillas para la población, mientras la demanda de electricidad batió récords por el uso masivo de aire acondicionado.
Europa y Estados Unidos: récords, mortalidad y crisis ambiental
El verano de 2026 del hemisferio norte quedará en la historia por el alcance de las olas de calor en Europa y Estados Unidos. En Europa, los datos del Servicio de Cambio Climático Copernicus y la Organización Meteorológica Mundial (OMM) muestran que junio de este año fue el junio más caluroso jamás registrado en el oeste del continente, con una temperatura media de 20,74°C, cifra que supera por 3,05°C el promedio de 1991-2020.
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Los récords se sucedieron en varios países europeos. Alemania registró 41,7°C en la localidad de Coschen el 28 de junio, marcando un nuevo máximo para el mes de junio, mientras que 252 estaciones meteorológicas del país alcanzaron valores inéditos según el Servicio Meteorológico Alemán (DWD). En Francia, el 24 de junio se registró el día más caluroso en promedio nacional con 30,0°C, lo que superó marcas históricas previas de julio de 2019 y agosto de 2003. En España, la ciudad de Bilbao alcanzó 42,7°C, el valor más alto para junio en esa localidad según la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET).
Las consecuencias fueron inmediatas. Solo en junio, Europa sumó más de 10.000 muertes en exceso asociadas a la ola de calor, de las cuales al menos 5.764 ocurrieron en Francia y más de 9.000 afectaron a mayores de 65 años, según datos del sistema de monitoreo de mortalidad europea EuroMOMO.
El fenómeno del domo de calor, sistemas de alta presión que impiden el ascenso del aire y potencian la acumulación de calor en la superficie, explica parte de la ola récord. Las noches tropicales, donde la temperatura no baja de 20°C, agravaron los riesgos sanitarios, ya que el cuerpo no logra recuperarse del estrés térmico, según detalló la OMM.
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En Estados Unidos, una cúpula de calor mantiene bajo alerta a casi 50 millones de personas. El Servicio Meteorológico Nacional (NWS) informó máximas previstas de hasta 52°C en el Valle de la Muerte, 49°C en Palm Springs y más de 43°C en ciudades como Las Vegas y Phoenix. En el sur de Florida, la combinación de temperatura y humedad elevó el índice de calor a 43°C, lo que llevó a activar alertas sanitarias.
El calor extremo en EE.UU. agravó la sequía, elevó el riesgo de incendios forestales y redujo los niveles de embalses clave como el lago Powell, entre Utah y Arizona, que se encuentra al 23% de su capacidad.
Argentina: proyecciones y diferencias frente al hemisferio norte
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En Argentina, la probabilidad de atravesar un verano con olas de calor como las de Europa se encuentra condicionada por factores climáticos locales. El licenciado en Medio Ambiente y pronosticador Marcelo Madelón explicó que el ingreso del fenómeno de El Niño al Pacífico Sur incrementa la frecuencia de lluvias y nubosidad en la región. Este escenario reduce tanto la cantidad de días calurosos como la aparición de olas de calor prolongadas, en contraste con lo que sucede en el hemisferio norte.
Según el Servicio Meteorológico Nacional (SMN), El Niño suele aumentar las precipitaciones por encima de lo normal, especialmente en el noreste del país. Esto limita los días de temperaturas extremas y puede ocasionar crecidas de ríos. Madelón puntualizó que una ola de calor requiere al menos tres días consecutivos con temperaturas muy elevadas, algo poco probable cuando predominan la inestabilidad atmosférica y la nubosidad.
Por su lado, el meteorólogo Eduardo Piacentini explicó que la influencia del océano en el hemisferio sur actúa como un termorregulador natural, lo que suaviza los cambios bruscos de temperatura. Sin embargo, Madelón aclaró que en el centro y norte argentino pueden ocurrir episodios de calor extremo, y que en provincias como Neuquén, el norte de Río Negro y el este de Chubut no es imposible alcanzar temperaturas superiores a 42°C. En estas zonas, la sequedad permite que las temperaturas mínimas nocturnas bajen considerablemente, lo que reduce el impacto del calor en comparación con regiones más húmedas.
Desde la Organización Meteorológica Mundial vinculan la intensificación y frecuencia de las olas de calor al aumento de gases de efecto invernadero y al cambio climático global. Si bien la presencia de El Niño y una mayor nubosidad pueden moderar los episodios de calor extremo en Argentina, los organismos internacionales insisten en la importancia de monitorear las olas de calor y de adoptar medidas de adaptación para reducir riesgos y proteger a la población.


