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Lunes, 29 de junio de 2026
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No era Jordania vs. Argentina, era Messi: las historias de quienes viajaron miles de kilómetros sólo para verlo

Mexicanos, jordanos, argentinos y estadounidenses llegaron al estadio con un único objetivo: ver al "10", aunque fuera unos minutos.

Bruno Farano3 min de lectura
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No era Jordania vs. Argentina, era Messi: las historias de quienes viajaron miles de kilómetros sólo para verlo
No era Jordania vs. Argentina, era Messi: las historias de quienes viajaron miles de kilómetros sólo para verlo

Resumen para apurados

Había una pregunta que se repetía una y otra vez en los alrededores del estadio. No importaba el idioma ni el color de la camiseta. Todos querían saber lo mismo: ¿juega Messi?

Nadie preguntaba por Jordania ni por la formación de Lionel Scaloni, mucho menos por cómo llegaba el rival. El verdadero partido, para miles de personas, pasaba por otro lado. Habían comprado la entrada hacía tiempo y lo único que les importaba era asegurarse un lugar para ver al mejor futbolista del planeta. Aunque fuera apenas media hora.

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Jesús Juárez llegó desde las afueras de Dallas junto a sus hijos, Gerardo y Jesús. Son mexicanos y cuando se le preguntó por qué estaban ahí, no dudó. "Messi es mundial. Hay que verlo. Ojalá lo metan a jugar", lanzó.

No era la primera vez que intentaba verlo. Ya había estado en un amistoso, pero sentía que esta podía ser una de las últimas oportunidades. "Es el mejor del mundo. Aunque no sea mexicano, genera eso. Hay que aprovechar porque capaz es el último Mundial", agregó el hombre que llevaba puesta una camiseta de Barcelona con el "10" en la espalda.

A pocos metros aparecía otra historia. Luciano Ambrosino, de Haedo, fue guardando peso por peso durante meses para poder viajar a Estados Unidos. Claro, había una razón que justificaba cada ahorro. "No podía darme el lujo de que Messi terminara su carrera y no haberlo visto nunca, en vivo, en una cancha", dijo.

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El Mundial le resultó mucho más caro de lo que imaginaba. Para colmo, no había conseguido entradas para los dos primeros partidos de la Selección. Mientras hablaba con LA GACETA, seguía de reojo la reventa para intentar conseguir un boleto para el cruce de 16avos de final contra Cabo Verde. "Ojalá pueda verlo otra vez. Mañana me voy a Miami y quiero verlo en un partido definitorio", agregó.

El fenómeno no terminaba ahí. Hussam, un hincha jordano, caminaba feliz entre los argentinos y hasta se sacaba fotos con algunos. Su selección estaba jugando el primer Mundial de su historia y eso ya justificaba el viaje. Pero había otro motivo. "Cumplimos el sueño de ver a nuestro país en un Mundial. Y además vamos a poder ver a Messi, el mejor del mundo", explicó una mezcla de inglés y español.

Mientras tanto, Kevin, de 30 años, también llevaba una camiseta argentina. Vive en Irving, Texas. Sus padres emigraron desde Panamá y él creció enamorado del fútbol argentino. "Vine por Messi. Me encanta el fútbol argentino, sigo mucho a Boca y no podía perderme la oportunidad de verlo en vivo", afirmó.

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La historia se repitió durante toda la tarde en la previa al duelo que cerró el grupo J. Argentinos, mexicanos, jordanos, panameños y estadounidenses compartían una misma ilusión. El rival cambiaba, pero el motivo era siempre el mismo.

Cuando Scaloni confirmó que el capitán empezaría en el banco, una parte del estadio sintió una pequeña desilusión. Sin embargo, nadie perdió la esperanza.

Entonces llegó el momento. A los 15 minutos del segundo tiempo, el estadio explotó antes de que la pelota volviera a rodar. Messi se paró al lado de su DT, se puso la camiseta y miles de celulares aparecieron al mismo tiempo. El partido, para muchos, recién empezaba.

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Durante buena parte del complemento ya no se escuchó "Argentina". Lo que bajó desde las tribunas fue un pedido unánime: "Messi, Messi, Messi"

Como si entendiera que miles de personas habían cruzado ciudades, países y hasta océanos para verlo apenas un rato, y el "10" terminó haciendo lo que mejor sabe. Entró, mostró algunas pinceladas de su talento y cerró la noche con un golazo de tiro libre.

Messi volvió a hacer algo que hace años parece natural, aunque no lo sea. En un partido que pocos habían marcado en el calendario por el rival, logró que más de 70.000 personas sintieran que había valido la pena pagar una entrada solamente para verlo durante media hora. Así les devolvió cada centavo.

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Nota basada en una publicación de La Gaceta. Primera Línea recopila, reedita y contextualiza la información.
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