Ni caminar ni correr: el ejercicio que puede ayudar a controlar la glucosa y cuidar la salud.
Incorporar actividad física de forma regular es una de las principales recomendaciones para prevenir y controlar la diabetes tipo 2. Un ejercicio sencillo mostró beneficios sobre la glucosa y la sensibilidad a la insulina.

Resumen para apurados
La diabetes es una enfermedad crónica que se caracteriza por el aumento de los niveles de glucosa en sangre. Cuando no se controla de manera adecuada, puede favorecer la aparición de complicaciones que afectan al corazón, los riñones, la vista y otros órganos.
Además de seguir el tratamiento indicado por el profesional de la salud y mantener una alimentación equilibrada, la actividad física cumple un papel fundamental en el control de la enfermedad. Entre las opciones más accesibles aparece un ejercicio que no requiere grandes instalaciones y que puede realizarse en pocos minutos: saltar la soga.
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El sedentarismo es uno de los factores que incrementa el riesgo de desarrollar obesidad, resistencia a la insulina y diabetes tipo 2. Por ese motivo, incorporar movimiento a la rutina diaria es una de las estrategias recomendadas para favorecer un mejor control metabólico.
Diversas investigaciones analizaron el impacto de este ejercicio, especialmente en adolescentes, y observaron resultados positivos relacionados con el control de la glucosa y el funcionamiento de la insulina.
Entre los principales beneficios se destacan:
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Antes de comenzar cualquier rutina de ejercicios, especialmente si existe un diagnóstico de diabetes u otra enfermedad crónica, es recomendable consultar con un profesional de la salud para definir cuál es la actividad más adecuada según la condición física y el estado general de cada persona.

