Los senadores pasarán a cobrar casi $12 millones mensuales
Por un mecanismo de actualización automática, estos incrementos dirigidos a los trabajadores legislativos impactan directamente sobre los legisladores. El aumento superará la inflación.

Resumen para apurados
Un nuevo acuerdo paritario alcanzado para los empleados del Congreso de la Nación impactará de manera automática en los ingresos de los integrantes de la Cámara alta. A pocos días del inicio del receso invernal, se difundió esta actualización salarial que vuelve a poner bajo la lupa las dietas de los senadores nacionales. A partir del mes de agosto, los legisladores nacionales percibirán una remuneración que se aproximará a los $12 millones brutos mensuales, un incremento que superará la inflación acumulada del año y que reaviva un debate recurrente sobre los ingresos de la dirigencia política.
La recomposición salarial para el personal legislativo fue firmada el pasado viernes 17 de julio por las autoridades del Congreso y los gremios de la Asociación del Personal Legislativo (APL), ATE y UPCN. El aumento acordado es del 6,7% acumulativo (detallado también en actas como un 6,6% acumulado) y se aplicará en tres etapas consecutivas. La primera consiste en un 2,4% retroactivo correspondiente al mes de junio, la segunda consta de un 2,2% para julio y la tercera añade un 1,9% adicional en agosto.
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Debido a un mecanismo de actualización automática aprobado por el propio cuerpo legislativo, estos incrementos dirigidos a los trabajadores impactan directamente sobre los haberes de los senadores. De esta manera, el ingreso bruto de un integrante de la Cámara alta alcanzará aproximadamente los $11,9 millones mensuales. Este valor se calcula de forma previa a los descuentos por impuesto a las ganancias, aportes provisionales y obra social. De concretarse las proyecciones actuales, las dietas acumularán cerca de un 19% de incremento entre enero y agosto, ubicándose por encima de la inflación del primer semestre.
El sistema que determina las remuneraciones del Senado está basado en un esquema de módulos que varía su valor con cada ajuste de la paritaria legislativa. Específicamente, la dieta se compone de 2.500 módulos, a los que se agregan otros 1.000 por gastos de representación y 500 por desarraigo. Este funcionamiento responde a una polémica resolución tratada sobre tablas y aprobada a mano alzada en menos de un minuto durante el cierre de la sesión del 18 de abril de 2024. Dicha iniciativa fue impulsada por el entonces senador Juan Carlos Romero (Cambio Federal), acompañado por las firmas de José Mayans, Juliana Di Tullio, Pablo Blanco, Daniel Kroneberger, Lucila Crexell, Carlos Camau Espínola, Sonia Rojas Decut y Bruno Olivera Lucero, mientras que el bloque del PRO no acompañó.


Por el momento no se avizora que el Senado busque derogar la medida de enganche debido a que, según integrantes de la bancada libertaria, no habría mayorías entre el oficialismo y sus aliados para dar marcha atrás con la norma de 2024. Ante este escenario, la única manera de evitar el incremento es que cada legislador decida renunciar puntualmente a la suba o donar el excedente de la actualización.
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Dentro del oficialismo y sus aliados se expresan distintas posturas frente al cobro del incremento. El senador Luis Juez reiteró su rechazo al aumento y anticipó que pedirá que se mantenga congelada su dieta, recordando la postura que transmitió en marzo a la titular del Senado, Victoria Villarruel, argumentando que no son momentos para discutir salarios políticos.
En el radicalismo también se ratificó el rechazo a la mejora en los ingresos legislativos. La senadora Carolina Losada confirmó que ya presentó una nota ante la presidencia del cuerpo para renunciar a todos los aumentos del año, detallando que su dieta en mano, con los descuentos correspondientes, es de $7.190.000 en todo concepto. Asimismo, la jefatura del bloque de la UCR, conducida por Eduardo Vischi, sostuvo que los incrementos son necesarios para los trabajadores del Congreso pero no deben implicar mejoras para los legisladores.
Por otra parte, la brecha salarial con la Cámara de Diputados volvió a quedar expuesta tras este último ajuste en el Senado. En la Cámara baja no rige el sistema de enganche paritario con los empleados y los porcentajes de incremento de las dietas quedan a disposición exclusiva de la presidencia de la Cámara, actualmente ocupada por Martín Menem. La dieta en bruto de los diputados nacionales asciende a los siete millones de pesos (definida en otra instancia como poco más de 6 millones brutos), lo que representa aproximadamente un 40% menos de lo que percibirá un senador a partir de agosto.