La traición del capital a Milei: derrumbe de la inversión privada
El plan económico liberal-libertario entregó beneficios, estabilidad tributaria, apertura importadora y condiciones excepcionales para el capital, pero la formación bruta de capital fijo acumula cuatro trimestres de caída y la inversi&a…

Por Alfredo Zaiat
El gobierno de Milei sirve, al menos, para dejar en evidencia, para quien quiera verlo, que varios postulados de la corriente económica conservadora, dominante en el debate público, no se verifican en la realidad. Uno de ellos, reiterado hasta el cansancio, dice que los empresarios invertirán en el país si se les ofrece apertura comercial y financiera, beneficios impositivos, desregulación económica, flexibilidad laboral y un marco legal hiperfavorable. O sea, una política pro mercado tendrá como respuesta un crecimiento espectacular de la inversión del sector privado.
No es así. El análisis económico basado en evidencias muestra otra cosa. El INDEC informó que en el primer trimestre de 2026 el PIB creció 2,3% interanual, pero la formación bruta de capital fijo cayó 11,6% interanual y 1,7% en la medición desestacionalizada. El derrumbe fue fuerte en maquinaria y equipo (-18,1%) y en equipo de transporte (-19,6%). El modelo de Milei acumula cuatro caídas trimestrales consecutivas de la inversión, detalló la consultora Equilibria de Martín Rapetti.
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Otro informe lapidario desnuda la zoncera de la derecha respecto a la estrategia de la entrega total, como hizo Milei con el RIGI, para convocar al capital extranjero. La CEPAL presentó el informe sobre la Inversión Extranjera Directa (IED) en América Latina en 2025. La IED creció apenas 1,7% en 2025, hasta 194.233 millones de dólares, pero el saldo de la Argentina fue paupérrimo: los ingresos de IED fueron de 11.644 millones de dólares en 2024 y, al año siguiente, fueron apenas 3.134 millones, una caída del 73%.
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Se sabe que es difícil que el mundo conservador reconozca que está equivocado porque eso le generaría un problema existencial. La narrativa oficial queda descolocada. No hay antecedentes recientes de un gobierno que haya hecho tantas concesiones al capital y haya obtenido una respuesta tan pobre.
Milei puede sentirse traicionado por el capital. Desreguló, abrió importaciones, aplica un ajuste fiscal violento, aprobó el RIGI y va por el RIGI recargado. También ofreció estabilidad tributaria, aduanera y cambiaria por tres décadas. Hizo todo lo que pide el establishment. Pese a semejante entrega de recursos públicos y condiciones humillantes para la soberanía política y económica del país, la inversión privada no responde.
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El PIB crece poco, la formación bruta de capital fijo cae fuerte y la inversión extranjera directa se desploma.
¿No será que el incentivo para atraer la inversión privada es diferente al que promueve el discurso liberal-libertario?
Sí, es diferente. Los empresarios no invierten con un gobierno que se declara pro mercado, pero de ajuste draconiano sobre la economía en general. Los lineamientos son festejados en términos ideológicos, pero no deriva en forma automática en la decisión de enterrar capital. En la práctica, solo lo hacen cuando tienen expectativas de rentabilidad sostenida.
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Para contabilizar ganancias se requiere una demanda interna fuerte, estabilidad macroeconómica sin contabilidad fiscal creativa, acceso a financiamiento público y privado. Milei ofrece privilegios y seguridad jurídica para el capital, aunque sin una economía real con un horizonte de crecimiento sostenido.
Hasta el Banco Mundial dice que el camino para atraer inversiones es distinto al que está transitando el experimento liberal-libertario. El documento del BM "Lo que quieren los inversores. Percepciones y experiencias de las empresas multinacionales en países en desarrollo", de Peter Kusek y Andrea Silva, señala que los factores más importantes para provocar la inversión del sector privado son la estabilidad política, la seguridad jurídica y un entorno regulatorio previsible.
El documento señala también que son importantes la estabilidad macroeconómica, el nivel del tipo de cambio, el desarrollo de la infraestructura y la existencia de proveedores locales.
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El informe de la CEPAL se publica en un momento de gran incertidumbre internacional, con tensiones geopolíticas, cambios tecnológicos acelerados y una creciente regionalización del comercio y la inversión. Explica que la rivalidad entre grandes potencias (Estados Unidos y China) está afectando los flujos de IED y comercio internacional.
El reporte estima que, en el 2025, las entradas mundiales de IED crecieron un 14% respecto al año anterior, hasta alcanzar 1,6 billones de dólares, impulsadas por economías desarrolladas. Como se detalló, América Latina y el Caribe recibió 194.233 millones de dólares, un 1,7% más que en 2024, aunque su peso en el PIB y la formación bruta de capital fijo global se mantuvo estable en 2,8% y 14,0%, respectivamente.
Los gobiernos de Lula, en Brasil, y de Claudia Sheinbaum, en México, concentraron el 62% de la IED recibida en la región. Ambos son experiencias políticas que desafían el dominio de la derecha regional. Además de que son las dos economías más grandes de América Latina, lo que explica una parte decisiva del flujo de capitales extranjeros hacia esos países, existe otro factor determinante.
Son proyectos políticos que promueven el mercado interno, la estabilidad macroeconómica sin ajustes regresivos y brindan oportunidades al capital para contabilizar ganancias crecientes.
En el análisis particular de la Inversión Extranjera Directa en Argentina, el documento de la CEPAL destaca que el saldo del 2025 respecto al año anterior registró una de las mayores caídas interanuales de la región (-73%).
El flujo de IED en 2025 fue el más bajo de la última década, tras un repunte en 2023 y 2024 que no logró sostenerse. Así, la Argentina de Milei fue la novena receptora de IED en América Latina y el Caribe en 2025, con solo el 1,6% del total regional.
En el relevamiento de los componentes de la IED, en 2025, los aportes de capital fueron negativos (-259 millones de dólares), lo que indica desinversiones o retiros de capital. También fueron negativos (-466 millones) los préstamos entre empresas, principalmente por cancelación de deuda en sectores como el complejo oleaginoso exportador.
El único componente positivo (3.859 millones) fue la reinversión de utilidades, aunque cayó un 29% respecto a 2024. Esta caída se explica en parte por la flexibilización de regulaciones cambiarias (cepo) que antes dificultaban el giro de utilidades al exterior.
A nivel sectorial, el 71% de la IED en 2025 se dirigió a servicios, aunque con una caída generalizada. El subsector de servicios financieros y empresariales fue el más relevante (52% del total), seguido por comercio, restaurantes y hoteles (16%), electricidad, gas y agua (11%) y transportes, almacenamiento y comunicaciones (10%). Solo este último creció (+163,8%).
Hubo una fuerte caída del 86% en minería. En cambio, el sector petrolero creció un 20,9% y representó el 87% de la IED en recursos naturales, mientras que manufacturas registró una caída del 17%.
Los anuncios de nuevos proyectos de inversión fueron muy pocos, según la CEPAL: cayeron un 80% respecto a 2024. El año pasado se anunciaron proyectos por apenas 1.373 millones de dólares.
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Las cifras son demoledoras para la narrativa de la dupla Milei-Caputo, basada en una confusión deliberada La inversión privada no se hace presente en el experimento liberal-libertario ni con un gobierno arrodillado ante el capital.
Los empresarios aplauden la baja de impuestos a los ricos, la flexibilización laboral que elimina derechos de los trabajadores, la licuación salarial y el debilitamiento del Estado. Pero otra cosa es comproimeter capital en una economía que achica el mercado interno y deteriora la infraestructura social y productiva.
Milei confunde clima de negocios con proyecto de país. Puede haber un clima muy amigable para la apropiación de rentas y la especulación financiera, pero eso no significa que exista un clima favorable para la inversión productiva.
El RIGI es la expresión más notable de la desorientación libertaria. Es un régimen que sirve para organizar enclaves exportadores en sectores con rentas extraordinarias, como petróleo, gas y minería. Pero un enclave no es desarrollo ni un motor de la inversión privada en el resto de la economía.
El fracaso de Milei en materia de inversión no es una anomalía; es el resultado previsible de su propio programa. El capital no le responde porque la economía que ofrece no es una economía de acumulación, sino una economía de liquidación.
Alfredo Zaiat es economista y periodista. A principios de 1983 ingresó en la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Buenos Aires, y se recibió de licenciado en economía. En los últimos dos años de su carrera (1987 y 1988) se volcó al periodismo. Simultáneamente hizo la carrera de investigación y obtuvo una beca para estudiantes relacionada con la integración entre Argentina y Brasil.
A fines de junio de 1987 ingresó a trabajar en el diario Página/12 donde ejerció como redactor, jefe de la sección «Economía» y director del suplemento económico «Cash».
En 2017 recibió el Premio Konex - Diploma al Mérito en la categoría Comunicación - Periodismo, por su trayectoria como periodista económico.


