LA POSIBILIDAD DE LA LEY DE LEMAS COMIENZA A ALEJARSE DE CARA AL 2027
En el oficialismo, incluso en sectores que la impulsan, creen que los tiempos no dan y prevén que se usará el actual sistema de colectoras. Esto obligará al PJ a

En el oficialismo, incluso en sectores que la impulsan, creen que los tiempos no dan y prevén que se usará el actual sistema de colectoras. Esto obligará al PJ a alcanzar consensos o ir a una interna partidaria para elegir el candidato/a a gobernador/a.
Todo indica que la posibilidad de que La Rioja implemente el sistema de ley de lemas para las próximas elecciones provinciales comienza a perder fuerza. Lo que hasta hace algunos meses aparecía como una alternativa concreta dentro del oficialismo hoy parece cada vez más distante.
Fuentes del Gobierno provincial confirmaron a RiojaVirtual que, si bien existen sectores de la dirigencia que continúan impulsando el debate, la alternativa enfrenta obstáculos políticos y operativos que hoy pesan más que los beneficios que algunos dirigentes le atribuyen.
La principal razón está vinculada a una decisión estratégica que viene sosteniendo el gobernador Ricardo Quintela: la intención de que las elecciones provinciales se desarrollen en simultáneo con las nacionales. Para el mandatario, el escenario electoral de 2027 tendrá una fuerte impronta nacional y considera que las provincias gobernadas por el peronismo deben contribuir a fortalecer y potenciar la figura del futuro candidato presidencial del espacio.
En la visión de Quintela, una elección unificada permitiría que la estructura territorial de los gobernadores juegue en favor de la construcción de una alternativa nacional frente al proyecto político que encarna Javier Milei.
En ese contexto, la implementación de la ley de lemas aparece como un elemento que podría generar más costos que ventajas. No solamente por el debate político y críticas que abriría modificar nuevamente el sistema electoral, sino también por una cuestión práctica vinculada a la organización de la elección.
La realidad es que, si las elecciones provinciales y nacionales terminan realizándose el mismo día, los riojanos deberán votar con dos sistemas distintos. A nivel nacional regirá la Boleta Única de Papel, mientras que para los cargos provinciales se utilizará el mecanismo que defina la provincia.
La diferencia es que, si se mantiene el actual esquema de colectoras, se tratará de una modalidad ya conocida por la ciudadanía y utilizada en procesos electorales anteriores. En cambio, la incorporación de la ley de lemas obligaría a desarrollar una importante tarea de capacitación y explicación para que los electores comprendan un sistema nuevo, con reglas diferentes a las que han utilizado en los últimos años.
Por eso, dentro del oficialismo gana terreno la alternativa de sostener las reglas actuales. Sin embargo, esa decisión también tiene consecuencias políticas. A diferencia de la ley de lemas, que permitía canalizar múltiples candidaturas dentro de un mismo espacio y resolver la competencia a través de las urnas, el esquema vigente obligará al peronismo riojano a definir con anticipación quiénes serán sus candidatos a gobernador/a y vicegobernador/a.
Esa definición podría surgir de una interna partidaria o de una mesa de consenso entre los principales sectores del oficialismo, una instancia que inevitablemente comenzará a ocupar cada vez más espacio en la agenda política.
Si finalmente la ley de lemas queda archivada, el peronismo riojano deberá encontrar otro mecanismo para ordenar una interna que promete ser intensa. Porque el desafío ya no será modificar las reglas del juego, sino definir quién será el dirigente capaz de representar la continuidad del proyecto político que gobierna la provincia.
Por eso, la pregunta que empieza a instalarse ya no es cómo se votará en 2027. La verdadera discusión es quién encabezará la propuesta del peronismo riojano. Porque, en definitiva, el debate de fondo ya no parece ser electoral. La discusión que empieza a asomar en La Rioja es política. Y tiene nombre y apellido: la sucesión de Ricardo Quintela.
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