La morosidad en las casas de electrodomésticos llegó al 50% y marca un récord
Según informes elaborados sobre estadísticas oficiales del Banco Central, el sector registra la mayor tasa de irregularidad. En solo doce meses, el universo de deudores morosos incorporó a casi 2,4 millones de personas.
El mercado del crédito al consumo en la Argentina atraviesa un escenario de extrema tensión que enciende las luces de alerta en los despachos regulatorios y comerciales. Las cadenas de retail dedicadas a la venta de artículos para el hogar registran hoy la mayor tasa de irregularidad de todo el circuito. De acuerdo con un exhaustivo informe desarrollado por el Instituto Argentina Grande (IAG), procesado sobre la base de las estadísticas oficiales del Banco Central de la República Argentina (BCRA), la morosidad en el pago de los créditos otorgados por las casas de electrodomésticos alcanzó un crítico 50%. Este porcentaje ubica al sector al frente de la mora general, posicionándose de forma holgada por encima de los registros que exhiben las entidades financieras no bancarias y las bancas tradicionales del país.
Este indicador sociodemográfico sobresale en medio de un proceso de marcado deterioro en la capacidad de pago y el presupuesto de las familias argentinas. El mismo relevamiento del IAG expone que 12 de cada 100 ciudadanos se encuentran actualmente en situación de mora. Entre mayo de 2025 y mayo de 2026, un total de 2,39 millones de personas se incorporaron al universo de deudores morosos en el territorio nacional, provocando que la masa de deudores en situación irregular escalara de forma vertical desde los 3,43 millones hasta alcanzar los 5,82 millones de individuos. En términos de capilaridad financiera, el 27,8% de quienes sostienen algún tipo de financiamiento activo registra por lo menos una deuda impaga en las bases de datos de la autoridad monetaria.
Esta alarmante tendencia macroeconómica guarda total sintonía con un reporte analítico paralelo de la consultora 1816. Dicho trabajo de consultoría detalla que la irregularidad en las líneas de préstamos destinadas a las familias trepó al 12,7% durante el mes de mayo, encadenando un alarmante proceso de 19 meses consecutivos de incrementos ininterrumpidos. La velocidad del fenómeno queda en evidencia al constatar que, en un lapso menor a los dos años, la tasa de irregularidad del sistema general se disparó desde el 2,5% que promediaba en octubre de 2024 hasta el nivel récord actual, una dinámica que, según los analistas, dejó a cerca de siete millones de personas fuera del circuito formal de crédito al perder de forma automática su condición de sujetos de financiamiento institucional.
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Al desagregar las plataformas de asistencia crediticia, el estudio del IAG desnuda que el eslabón más frágil del consumo masivo se concentra en el retail tecnológico. La tasa del 50% impuesta en las cadenas de electrodomésticos supera con creces el promedio general de las entidades no financieras —donde la irregularidad se ubica en un 40,7%— y llega casi a triplicar la mora registrada en las carteras de los bancos tradicionales, que promedia un 14%. Si bien el informe evita trazar una causalidad matemática lineal, introduce un indicador financiero clave para contextualizar el comportamiento de las familias: el promedio de la Tasa Nominal Anual (TNA) aplicada por las casas de electrodomésticos se ubicó en el 137%, en momentos en que la inflación interanual se posicionaba en torno al 30%, según los datos del BCRA consignados por el instituto.
En sintonía con estas variables, la consultora 1816 identificó que en el segmento de las denominadas entidades no financieras la morosidad consolidada se posicionó en un 32,2%, un salto significativo considerando que año y medio antes la misma variable se estructuraba cerca del 10%. Cabe destacar que este sector de emisoras no tradicionales concentra aproximadamente el 17% de la torta total del mercado de préstamos personales a las familias.
La segmentación etaria efectuada por los equipos técnicos arroja que la crisis de cobrabilidad golpea con especial dureza a las generaciones más jóvenes del mercado laboral. El informe de la consultora 1816 revela que cuatro de cada diez menores de 35 años con asistencia crediticia vigente presentan serios problemas para cumplir con sus obligaciones de pago. Evaluado por franjas, la mora golpea al 42,8% del universo de jóvenes de entre 18 y 25 años; desciende levemente al 39,3% en el segmento que va de los 26 a los 35 años; y se establece en un 31% para el grupo de adultos de entre 36 y 45 años de edad.
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Este crecimiento vertical de los saldos deudores impagos coincide de manera directa con un severo retroceso en el poder de compra de los ingresos fijos. El Instituto Argentina Grande ensayó una medición gráfica de la capacidad adquisitiva utilizando el mercado de combustibles como unidad de medida: el salario mediano del sector privado registrado permitía costear 26,3 tanques de nafta de 50 litros en noviembre de 2023, mientras que en este mes de julio de 2026 solo alcanza para cubrir 16,4 tanques. En este lapso temporal, las remuneraciones de los trabajadores registraron una suba nominal del 311%, pero el precio de la nafta en los surtidores experimentó un incremento del 558%, basándose en datos del SIPA y del portal especializado Surtidores.
Ante la gravedad del cuadro de situación, los actores bancarios comenzaron a trazar estrategias de contención de daños. El Banco Nación lanzó planes especiales de refinanciación de deudas orientados a aquellos clientes que acumulen más de 90 días de atraso en sus pagos, buscando ponerle un techo al avance de la irregularidad en las líneas de préstamos personales. En el plano de la oferta de dinero, la consultora 1816 remarcó un comportamiento dual en el sistema: mientras la banca pública sostuvo sus niveles de liquidez y volumen de colocación para amortiguar un desplome mayor del crédito, las entidades de la banca privada optaron por una postura de extrema prudencia, contrayendo de forma significativa la oferta de financiamiento durante la primera mitad de 2026.
Pese a lo adverso de los indicadores sectoriales, los analistas de mercado coinciden en que el bajo peso relativo que posee el crédito total sobre el Producto Bruto Interno (PBI) de la economía argentina opera como un amortiguador, limitando un efecto de arrastre sistémico o un impacto macroeconómico de gravedad generalizada. De cara al corto plazo, las proyecciones y la atención del mercado financiero se concentran en las planillas de junio y julio, apuntando al impacto del denominado "efecto aguinaldo". Las consultoras estiman que la inyección estacional del Sueldo Anual Complementario (SAC) le otorgará un respiro temporal a la economía doméstica, permitiendo que una porción de las familias cancele pasivos acumulados y modere una curva de morosidad que ya acumula casi dos años de crecimiento sostenido, mientras el Gobierno nacional mantiene su hoja de ruta enfocada en estabilizar el mercado de cambios y comprimir la volatilidad de las tasas de interés.

