La increíble Ruta del Adobe, un camino de historia y fe
Este circuito turístico se extiende por aproximadamente 50 kilómetros por la Ruta Nacional 60, conectando Tinogasta y Fiambalá.

Este circuito turístico se extiende por aproximadamente 50 kilómetros por la Ruta Nacional 60, conectando Tinogasta y Fiambalá.
En el oeste de la provincia de Catamarca se encuentra uno de los destinos más increíbles por su historia e identidad: La Ruta del Adobe.
Tinogasta es la tierra de los colores de la naturaleza. Las iglesias conservan el vestigio de los tiempos de la colonia, y antes también. Esa belleza que se mantiene a pesar de los años y las adversidades del clima.
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La Ruta del Adobe es un fascinante circuito histórico y cultural de 55 kilómetros, sobre la Ruta Nacional 60, uniendo las localidades de Tinogasta y Fiambalá, allí se encuentran estas construcciones centenarias elaboradas íntegramente con ladrillos de barro, paja y estiércol.
Estas Iglesias, se constituyen junto a un camino histórico de casonas del siglo XVIII y XIX, como la puerta de acceso a los majestuosos volcanes andinos de la Ruta de los Seismiles y el Paso San Francisco.
La Ruta del Adobe, cuenta con bodegas, termas y naturaleza. Es un lugar que todos deberíamos conocer, además el camino es casi escenográfico, piletas calientes, bodegas, dunas de arena y valles. Todo el paisaje es una postal.
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"Tinogasta", etimológicamente significa en lengua cacán "Junta o reunión de los pueblos". En esta localidad ubicada a 1.500 m.s.n.m la naturaleza y la aventura son las grandes protagonistas.
La fe, la cultura y la influencia indígena marcan toda su extensión. A lo largo del camino se encuentra algún puesto o mercado artesanal, que van perfecto con el plan rutero, con nueces confitadas, dulces artesanales y sino una parada obligada para degustar las típicas aceitunas acompañadas de un buen vino de altura.
El Valle Abaucán es el marco de la región, Tinogasta estuvo activamente poblada desde antes de la llegada de los Incas y -más tarde- de los españoles.
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Al costado de la Ruta, el Abaucán traza la historia de estos pueblos ancestrales.
En todo el recorrido, "La Ruta del Adobe", está entrelazada por los pueblos de La Puntilla, Copacabana, El Puesto, La Falda, Anillaco y Fiambalá.
Cuando ingresas a Tinogasta, te encuentras con el mítico pueblo de Copacabana; su río Colorado, la plaza que fue restaurada y la hermosa Iglesia de Nuestra Señora de la Candelaria, son el comienzo de esta aventura.
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La Iglesia de Copacabana, no sólo es el templo más rosa, sino que es una hermosa expresión de fe que alberga la imagen de la Virgen traída desde la localidad homónima en el Lago Titicaca, Bolivia.
Con un delicado cuidado y profundo respeto por parte de la comunidad local para preservar su patrimonio, es admirable la belleza del templo.
Copacabana se presenta como la puerta de entrada a este fascinante recorrido. El ambiente rústico, la paz del lugar, se respiran a cada paso. En cuanto a los lugares donde parar, se recomiendan Munay Eco Hostal, Hostería Antigal, Casa de Campo El Solar de los Olivos; pero también hay hostales familiares con buen precio y comodidades.
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A pocos kilómetros de distancia, te encuentras con otra joya turística, La Puntilla. El pasado de barro y la historia de aquellas familias tradicionales que forjaron este pueblo, en tiempos de la conquista y la independencia, están presente transformando la zona.
La Puntilla tiene dos lugares increíbles para adentrarse en el alma de la Ruta del Adobe, Finca La Sala y Casa Blanca.
Finca La Sala es una tradición tinogasteña, Ana Saris y la familia Saldaño hicieron un verdadero hito del lugar, por su buena gastronomía, excelente atención; visitar esta casa resulta inevitable.
Su extenso frente de 38 metros de adobe y la puerta de madera en la entrada, atrapan. Esta casona fue construida hacia 1850 por el coronel Darío Figueroa, casado con Macedonia Figueroa. Oriundo de Salta, Figueroa peleó en las huestes del General Martín Miguel de Güemes, pero cuando el caudillo falleció decidió emigrar a Tinogasta, en 1968, la familia Saldaño compró la propiedad a José Venancio Figueroa, el último heredero de esa familia.
La finca también produce su propio Vino "Alma de Adobe", que, junto a las costillas al Malbec, el locro y la humita, son las especialidades de la casa.
Esta casona, ubicada también en La Puntilla, perteneció a la familia Lynch, finca de Las Flores, del año 1825. Fue adquirida por Juan Liberto Aybar en 1983. Hay quienes cuentan, que ese lugar lo visitaba la madre del Che Guevara.
Carlos Aybar, cuenta que su tío Liberato, se dedicó por fuera de su profesión de abogado, a la cría ganadera bovina. En ese tiempo se denominaba San José de La Puntilla. La casona tenía una capilla con el santo, vestigios que aún se conservan.
Desde 2016, Casa Blanca comenzó a funcionar, el hotel hacienda también forma parte de la Ruta del Adobe, construida en el Siglo XVIII fue puesta en valor, por la familia Aybar para que el visitante tenga una experiencia y conexión con el entorno.
La ruralidad y el vínculo con la naturaleza son ideales para un buen descanso. Otro atractivo para quien decida hospedarse, son los domos, totalmente equipados con todo el confort y que están construidos en un espacio maravilloso: perfecto para los aventureros.
El recorrido sigue por el Hotel de Adobe Casagrande, otra casona tradicional del año 1897 que se instaló en esa época el Comando del Batallón "Cazadores de los Andes", cuando teníamos diferencias limítrofes con Chile.
En el año 1903 fue adquirida por la familia Orellana y hace muchos años, es un lugar elegido por los turistas. El hotel cuenta con un restaurante de comida casera y muy cerca está el Centro Cultural Tinogasta, de 1998, donde funcionó un hospital y luego se convirtió en el Museo Arqueológico Tulio Robaudi.
El Museo contiene 2.500 piezas compuestas de material cerámico, óseo, lítico, cestería textil, y muestra cómo fue la vida de los primeros habitantes aborígenes que tuvo nuestra zona.
Luego el circuito continúa con una de las estrellas de la Ruta del Adobe: el Oratorio de Los Orquera, en la conocida localidad de El Puesto.
El Oratorio es un lugar mágico construido en 1710. Una pequeña capilla privada rinde homenaje a la Virgen del Rosario, procedente de Chuquisaca, Bolivia.
El Oratorio tiene una única nave cubierta por vigas de algarrobo curvas, que es toda una novedad en la forma de trabajar el adobe. También cuenta con un pequeño museo de arte sacro y de objetos antiquísimos pertenecientes a los antiguos pobladores de El Puesto, entre ellos se puede observar un antiguo lagar de cuero vacuno, la imagen de la Virgen del Rosario, un olivo milenario.
La historia de la familia es de por sí interesante. Otra postal es el Monumento al Viñatero, ubicado al frente del local de productos regionales.
Al norte, nos encontramos con una de las paradas de la Ruta más fotografiadas, la Iglesia de Andacollo. Para llegar, es necesario hacer un pequeño desvío de la ruta, la belleza natural del entorno rodea la iglesia, de fondo las montañas y los diferentes contrastes de luz.
La fachada original tiene dos torres en línea y se ingresa a través de un arco con pilares. Durante la primera mitad del siglo XIX se construyó este edificio religioso con una arquitectura poscolonial, los años la fueron deteriorando hasta que en 2004 se llevó a cabo un proceso de recuperación.
La Iglesia de Andacollo forma parte del Patrimonio Histórico Cultural de la Provincia de Catamarca. Disfrutar el atardecer y observar la fachada iluminada, es mágico.
En el predio hay venta de artesanías y dulces regionales.
Anillaco tiene los principales asentamientos del Siglo XVIII. Y posee la iglesia más antigua de Catamarca, del año 1712: La Capilla Nuestra Señora del Rosario. Es una nave larga y angosta, su altar fue construido totalmente de barro instaurando una de las expresiones estéticas del arte sacro popular.
A la par, están las ruinas de Mayorazgo de Anillaco, construido aproximadamente en 1967 por Don Gregorio Bazán de Pedraza, lugar donde se realizaban actividades agropecuarias, sociales y religiosas.
Antes de llegar a Fiambalá, de ambos lados se pueden observar las ruinas arqueológicas conocidas como Ruinas de Watungasta, en el lugar existen restos de construcciones de adobe bajo la tierra que aún no fueron excavados.
Sigue la Iglesia de San Pedro, que fue construida en 1770 por el capitán español Domingo Carrizo.
El origen del nombre de Fiambalá también viene de la lengua cacán que significa "casa del viento". Quienes conocen, saben que el viento en las calles de Fiambalá es otro protagonista.
La capilla de San Pedro está pintada de blanco, con paredes de adobe con un metro de espesor. Hace unos días, se inauguraron los trabajos de restauración.
La última parada es la Comandancia de Armas, un conjunto arquitectónico del año 1745 donde se desarrollaban actividades militares. Se puede recorrer un museo donde se exhiben objetos encontrados en la restauración.
Comandancia de Armas es el último destino de la Ruta del Adobe, pero a lo largo del camino el paisaje, las construcciones antiguas, la cultura e identidad de la zona, explican porqué es el corazón del oeste.
La Ruta del Adobe es el circuito por excelencia para llegar al Paso San Francisco; adentrarse en el Balcón del Pissis, esta ruta forma parte de un recorrido más extenso que incluye otros departamentos como Belén. La Cuesta de Zapata, cuando esté totalmente asfaltada, será otro punto fuerte para consolidar el oeste como destino turístico.
Sin dudas, Tinogasta, con sus vinos, con la calidez de la gente, y esta historia hecha de barro, desafía al tiempo.n
Texto: Carolina Melnik - Especial para Revista Express
Fotos: Turismo Municipalidad de Tinogasta
Durante el mes de julio, durante las vacaciones de invierno que este año van desde el 13 al 24 de julio, el Municipio de Tinogasta se prepara con el Festival del Adobe, que incluye diversas actividades culturales y recreativas en el Museo de los Sabores; pero también una variada cartelera.
Se brindarán talleres de alfarería para chicos con un stand institucional.
Con propuestas locales, se brindarán talleres de alfarería, cerámica prehispánica, de pintura, trekking por el Camino Viejo, salidas guiadas por la Ruta del Vino histórica, con degustaciones en las bodegas Rodríguez Ferrero y Bodega De la Calle Oscura.
También hay salidas grupales para conocer la Ruta del Adobe Norte, que salen desde el punto artesanal en Villa San Roque. Consultar horarios y costos.
Para quienes deseen participar de una festividad típica de la zona, el 9 de julio se realizará el Festival de la Candelaria, que como cada año está a cargo de la comisión vecinal.
Tinogasta, como es una tradición estará presente en la N°55 edición de la Fiesta del Poncho, del 17 al 26 de julio. Allí se podrá acceder a información turística y conocer todas las propuestas.
El Museo del Sabor también es una construcción de adobe. El edificio fue un símbolo de la educación tinogasteña.
Este emblemático edificio fue totalmente restaurado en 2018, logrando rescatar la rica historia de esta antigua construcción y promoviendo la cultura culinaria de la región.
Se puede visitar el Museo a través de un recorrido interactivo, te invita a sumergirte en la historia, cultura, y tradición que nos distingue. Cada sala está diseñada para ofrecer una experiencia única que revaloriza los sabores ancestrales mediante la tecnología e innovación.
Para tener en cuenta, funciona en horario corrido de 08:30 a 18:30. Hay visitas guiadas cada hora.
Ubicada en un punto estratégico para quienes recorren el oeste de Catamarca, la oficina de Información Turística Capellanía Pituil Viejo se presenta como mucho más que un simple punto de información. Este establecimiento funciona como un verdadero centro de bienvenida para los viajeros. Ofrecen asesoramiento y visibilizan la cultura del lugar.
Tienen buena información para planificar el recorrido por una de las zonas más ricas en historia y paisaje de la región, convirtiendo en una parada casi obligatoria antes de adentrarse en los caminos de Tinogasta.
El propio nombre y ubicación del centro, "Capellanía Pituil Viejo", le otorgan un carácter especial. El asentamiento original de Pituil fue parte de una merced otorgada al capitán Prudencio de Aybar en tiempos coloniales. Posteriormente, en el siglo XVIII, se erigió una capilla que dio origen al cambio de nombre de la zona a Copacabana.
Otros medios
Para quienes no cuenten con un vehículo particular, el colectivo es una buena opción. La empresa Sierras de Córdoba sale de la Terminal de Ómnibus. También hay otras empresas que realizan viajes. En auto, desde el Centro de Catamarca son 440 kilómetros, yendo por la RN 60.
Dónde dormir
Entre los lugares top para hospedarse, figuran Abaucán Hotel & Spa en Fiambalá, es el único hotel 5 estrellas de Catamarca. En Tinogasta, La Sala y Casablanca de La Puntilla son muy recomendados y en el Centro Casagrande.
El Complejo Campo de la Luna, con el Hotel Las Pircas, también es una excelente opción.
Hay diversas opciones de cabañas, departamentos y casas familiares, con precios para todos los bolsillos.
El elegido, para comer
La Finca La Sala es la más recomendada por los turistas para comer y pasar un momento gastronómico conectado con los distintos rincones que ofrece la casona colonial. Las empanadas, humitas, locro, pero sobre todo las costillas al Malbec, son la especialidad de la casa.
En el centro de Tinogasta, hay gran cantidad de bares, e incluso El Rancho, es una muy buena parrillada para comer rico, abundante y a buen precio.


