La increíble cábala de Maradona y la Selección en México 86 con un himno de Bonnie Tyler
Las cábalas y la música marcaron el camino del plantel que alzó la Copa del Mundo. "El desgarrador éxito de los 80" era una de las tres canciones fijas en el grabador de Diego Maradona.
Las cábalas y los rituales sagrados siempre ocuparon un lugar místico en la intimidad de la Selección Argentina, y la música se consolidó como el motor invisible del plantel que alcanzó la gloria eterna en el Mundial de México 86. En una jornada atravesada por el dolor global debido al fallecimiento de la legendaria cantante británica Bonnie Tyler, a los 75 años, cobró fuerza una de las historias más curiosas del fútbol local: cómo una balada romántica en inglés se transformó en el amuleto de la suerte de Diego Armando Maradona y el resto de los campeones del mundo en territorio azteca.
Cada vez que la delegación nacional se preparaba para abandonar la concentración del Club América y subirse al micro rumbo al estadio, el grabador del vestuario reproducía de forma obligatoria "Total Eclipse of the Heart", la obra cumbre que Tyler popularizó en 1983. La elección del tema resultaba sumamente particular para un contexto de alta competencia; se trataba de una pieza cargada de dramatismo melancólico que relataba el dolor de un desamor profundo. Lejos de detenerse en la traducción de las estrofas, los futbolistas argentinos encontraban en la desgarradora potencia vocal de la artista galesa la atmósfera exacta para distender los nervios, concentrarse y unificar el espíritu antes de saltar al campo de juego.
La rigurosidad de este ritual musical quedó documentada de puño y letra por el propio capitán de la Albiceleste. En su obra autobiográfica "México 86. Mi mundial, mi verdad: así ganamos la Copa", Maradona confesó detalladamente que existía una trilogía de temas grabados en casete que debían sonar sin excepciones durante el trayecto hacia cada partido. La lista estaba integrada por "Eye of the Tiger" (de la banda de sonido de la película Rocky), "Eclipse total del corazón" de Bonnie Tyler y el clásico nacional "Gigante chiquito" de Sergio Denis.
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"Si no salías a comerte a los rivales crudos con esa música, más la rabia, la furia y las ganas que teníamos nosotros, no existías. No podías formar parte de ese plantel", rememoró el Diez en sus páginas, reconociendo además que la melodía de Sergio Denis tenía una carga tan emotiva que lo hacía "llorar como un nene" en el asiento del colectivo.
La fuerte impronta de la obra de Bonnie Tyler en la cultura popular de nuestro país no se limitó únicamente a la intimidad de aquel plantel comandado por Carlos Salvador Bilardo. Otra de las composiciones más célebres de la vocalista galesa, "It's a Heartache", experimentó una mutación absoluta al cruzar las fronteras locales. La pegadiza melodía de desamor fue adoptada por las tribunas de las hinchadas argentinas, transformándose en el origen de uno de los cánticos de protesta y exigencia más tradicionales de nuestro fútbol: "A ver si ponen huevo, que no juegan con nadie", uniendo para siempre el legado de la artista británica con la pasión popular de las canchas locales.


