La dura advertencia de León XIV en Uruguay: "Un hijo de este país no debería irse a dormir sin comer"
En las vísperas de su histórico viaje a la Argentina, el Sumo Pontífice recorrió la Cuenca de Casavalle y el barrio Borro, golpeados por la pobreza y el narcotráfico. Bendijo 12 viviendas para familias carenciadas, criticó la indiferencia ante la exclusión y pidió articular esfue…
En la antesala de su esperado viaje a la Argentina, el papa León XIV encabezó un acto de fuerte contenido social en Montevideo al visitar la Cuenca de Casavalle y el barrio Borro, uno de los sectores más castigados de la capital uruguaya por la combinación de pobreza, desempleo, adicciones y violencia ligada al narcotráfico. Desde el escenario montado en la parroquia Nuestra Señora de Guadalupe, el Santo Padre denunció la indiferencia social e institucional en una nación caracterizada por su riqueza de recursos.
El Pontífice llegó al lugar a las 17:00 hs, tras haber celebrado por la mañana su primera misa en Paysandú, mantener un encuentro con religiosos agustinos en la Nunciatura y realizar una parada previa en el Hogar Sacerdotal Jacinto Vera, donde saludó y rezó junto a 20 sacerdotes mayores. Acompañado por el arzobispo de Montevideo, cardenal Daniel Sturla, el Papa recorrió y bendijo 12 viviendas recién construidas para familias vulnerables impulsadas por benefactores católicos, evocando además sus años como joven misionero agustino en Perú.
Durante su discurso, el Santo Padre lanzó una serie de reflexiones sobre la realidad del sector, donde —según cifras oficiales— acontecieron más del 46% de los 98 homicidios registrados en Montevideo hasta septiembre de 2026. En ese contexto, la parroquia local funciona como un centro de refugio para jóvenes acechados por las bandas criminales, asistencia médica primaria —dado que los servicios de ambulancia no ingresan más allá del templo— y espacio para programas de empleo y rehabilitación.
"No podemos pasar de largo cuando sabemos que hay niños en Uruguay que no van a la escuela por miedo a no volver. No podemos acallar nuestra conciencia cuando constatamos que una madre no tiene los medios para alimentar a sus hijos. Un hijo de este país, tan rico en recursos, no debería irse a dormir sin comer ni renunciar a una educación digna por la inseguridad que reina en las calles; mucho menos perder la vida por la violencia", clamó León XIV ante la multitud.
En su exhortación, la máxima autoridad de la Iglesia Católica remarcó la imperiosa necesidad de generar acuerdos estructurales: "Tenemos que trabajar unidos: la Iglesia, la comunidad civil y el Estado. Necesitamos despertar de nuestras inercias y abogar por el bien común". En esa línea, rememoró las enseñanzas del papa Francisco y la encíclica Fratelli Tutti, subrayando que "la inclusión o la exclusión de la persona que sufre al costado del camino define todos los proyectos económicos, políticos, sociales y religiosos".
A su turno, el cardenal Daniel Sturla definió la zona como una "tierra de dolor, pero también de amor y entrega cristiana", destacando la labor ininterrumpida de instituciones religiosas y laicas como el Merendero de la cancha del Rosario, la Fundación Sophia, la obra Tacurú de los Salesianos, Los Pinos y CADI del Opus Dei, el Liceo Jubilar, las Misioneras de la Caridad y las Hermanas Vicentinas, entre otras organizaciones que sostienen la contención social en el territorio.