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Martes, 3 de noviembre de 2026
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Julio Pantoja: "Nuestras fotografías de hoy son la historia del mañana"

Julio Pantoja reivindica experiencias como la Bienal que organizó el mes pasado en Infoto, dentro de un planteo ético y responsable de ser "creadores de archivos de memoria y resistencia".

Fabio Ladetto4 min de lectura
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Julio Pantoja: “Nuestras fotografías de hoy son la historia del mañana”
Julio Pantoja: “Nuestras fotografías de hoy son la historia del mañana”

Resumen para apurados

Desde hace décadas, la fotografía ha ganado terreno como expresión de las artes visuales aparte de ser testimonio de cada momento y cada época. Esas dos manifestaciones confluyen tanto en salones como el inaugurado el sábado en el museo Timoteo Navarro o el próximo en el Museo de la UNT como en la feria Fo.Co (de fotografía contemporánea) que tiene lugar en la FET, pero fundamentalmente ha tenido su espacio de crecimiento sostenido desde proyectos como la Bienal Argentina de Fotografía Documental que organizó Julio Pantoja el mes pasado desde la Fundación Infoto.

Este evento cumplió 22 años desde su inicio y su doceava edición se caracterizó por ganar las calles más allá de los centros culturales. "Estuvo atravesada por consignas como 'Amor, refugio y resistencia' y debates sobre cómo sostener la vida y la cultura hoy, sobre qué hacemos con la fotografía en el actual contexto histórico, con un Estado que no sólo está absolutamente ausente, sino que hace campaña contra todo aquello que signifique una producción cultural que promueva la reflexión o el pensamiento crítico. El primer reflejo fue el de cobijarnos entre nosotros para poder pensar y hacer un diagnóstico. Vemos la necesidad de autogestionar cada vez más nuestras producciones, fortalecer redes y vínculos solidarios", sintetiza Pantoja.

En su mirada, "las imágenes son hoy, más que nunca, formadoras de criterios y de modos de percepción de la realidad y no estamos dispuestos a permanecer ajenos a eso; debemos hacernos cargo de ese rol que nos compete profesionalmente, como creadores de archivos de memoria y resistencia y asumir el rol de testigo desde el compromiso ético de decir o mostrar con absoluta honestidad intelectual desde nuestra subjetividad".

A partir de ese concepto, reivindica su arte "como una herramienta de construcción plural, en la que un concierto de miradas es lo que finalmente nos muestra la realidad", y pone como ejemplo los registros que permitieron reconstruir el ataque que sufrió el año pasado Pablo Grillo por parte de la Policía durante la cobertura de una manifestación en el Congreso.

Uno de los puntos altos de la Bienal, que además unió el pasado con el presente, fue el despliegue de fotos del peruano Martín Chambi (pionero de los registros indígenas, quien vivió entre 1891 y 1973) que ocupó tanto el Virla como calles céntricas de la capital. "Fue una maravillosa experiencia ideada y liderada por Silvia Spitta, académica de Dartmouth College. Ya hay una tradición en esa búsqueda de interpelar al transeúnte por medio de las imágenes; la publicidad usa este recurso todo el tiempo. En este caso, se propuso a través de la memoria histórica, porque entender el pasado y a sus protagonistas es fundamental para poder producir y analizar lo que estamos haciendo. Conocer lo que se hizo y por qué se hizo es lo que nos va a permitir construir fructíferamente el futuro, no solo de la fotografía, sino también de la misma realidad en la que vamos a vivir. Nuestras fotografías de hoy son la historia del mañana", remarca.

A modo de balance, destaca que "se rindió homenaje a la trayectoria de Ataúlfo Pérez Aznar, se revisitó la obra de pioneras como Sara Facio, se presentó la 'Charta de La Plata' sobre conservación patrimonial, hubo talleres, se analizaron portfolios y hubo rondas de publicaciones, porque el fotolibro se transformó en de los soportes más potentes para narrar en América Latina ya que permite hacer nuevas exploraciones creativas con herramientas tecnológicas accesibles y al alcance de la mano y concretar tiradas chicas, de pocos ejemplares". "El elemento principal es la posibilidad de volver a la materialidad, de ser tocada y de ser vista contemplativamente lo que, con la virtualidad de las pantallas, se fue perdiendo y provocando cierta nostalgia colectiva. Es, de alguna manera, una vuelta al fetiche", admite.

Pantoja ya está trabajando para la próxima edición, en 2028. "Hay una evolución y consolidación sobre las mismas bases y objetivos de que nació la Bienal. Todo se va rediscutiendo y ajustando, pero su esencia está intacta: buscamos generar un espacio donde podamos encontrarnos fraternalmente para disfrutar creativa y responsablemente de la fotografía. Esto implica mostrar, mirar, pensar y reflexionar para seguir haciendo lo que hacemos, más y mejor. No estamos solos, podemos construir entre todos y la fotografía sigue siendo una herramienta para comprender el mundo e intervenir en él. De cada evento nos llevemos preguntas, ideas y ganas de seguir haciendo, aun cuando el contexto nos diga lo contrario", finaliza.

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Nota basada en una publicación de La Gaceta. Primera Línea recopila, reedita y contextualiza la información.
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