"Jallalla Pachamama": la Casa de la Cultura celebró la tradicional Corpachada
La ceremonia reunió a vecinos y copleras que rindieron homenaje a la Madre Tierra con ofrendas, música y rituales ancestrales.

La ceremonia reunió a vecinos y copleras que rindieron homenaje a la Madre Tierra con ofrendas, música y rituales ancestrales.
Entre coplas y ofrendas el tercer patio de la Casa de la Cultura se transformó este sábado 1 de agosto en un espacio de encuentro, gratitud y profunda conexión con las raíces andinas. La tradicional Corpachada reunió a vecinos, copleras y familias que participaron de la ceremonia para rendir homenaje a la Madre Tierra y renovar el compromiso de respeto y reciprocidad con la naturaleza.
Guiada por Rita Soria, la celebración comenzó pasadas las 11 con el sonido de las coplas y el sahumado de hierbas naturales, que acompañó el inicio del ritual. De la ceremonia también participaron el gobernador Raúl Jalil y la exdiputada nacional Silvana Ginocchio, quienes acompañaron este tradicional homenaje a la Pachamama. "Ábrete corazón, ábrete sentimiento, deja a un lado la razón y deja brillar al sol en tu interior", expresaban las letras de las coplas para invitar a los presentes a vivir la ceremonia desde la emoción y el agradecimiento.
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Como marca la tradición, se abrió el pozo ceremonial, símbolo de la boca de la Pachamama, donde los participantes fueron depositando sus ofrendas. En este momento, Soria explicó uno de los gestos más significativos del ritual: la ofrenda debe realizarse con ambas manos, como señal de respeto y entrega consciente a la Madre Tierra, agradeciendo todo lo recibido y pidiendo por lo que está por venir. Frutas, alimentos y vino se entregaron así a la tierra como gesto de gratitud por lo recibido y como una forma de pedir salud, prosperidad, amor y abundancia para el ciclo que comienza.


Durante la ceremonia resonaron las expresiones ancestrales "Jallalla Pachamama", que significa "¡Que viva la Madre Tierra!", y "Kusilla, kusilla", invocación con la que se pide prosperidad y buenos augurios. Las coplas, los aplausos y la participación del público acompañaron cada momento del ritual.
También se compartió el tradicional brindis de caña con ruda, costumbre del 1 de agosto asociada a la protección y a los buenos deseos para afrontar el nuevo ciclo. En ese marco, Rita Soria recordó el sentido profundo de la ceremonia al señalar: "Vamos a dar siempre primero de comer a la Pacha y después nosotros", resaltando el principio de reciprocidad que sostiene esta práctica ancestral.
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El cierre llegó con uno de los momentos más significativos de la ceremonia, cuando los presentes fueron invitados a tapar el pozo ceremonial, sellando así el ciclo de agradecimiento a la Madre Tierra. La jornada concluyó entre coplas, abrazos y gestos de emoción compartida, en una celebración en la que la Casa de la Cultura volvió a convertirse en escenario de una tradición que honra con amor y profundo respeto a la Pachamama.

