Inglaterra cierra con una fiesta de goles el segundo mejor Mundial de su historia
La selección británica venció a Francia por 6-4 en un partido inolvidable disputado en Miami. El equipo de Thomas Tuchel culminó su segunda mejor actuación histórica en las Copas del Mundo.
El imponente Hard Rock Stadium de Miami fue el escenario ideal para albergar uno de los mejores y más vibrantes espectáculos futbolísticos de toda la Copa del Mundo. En una verdadera exhibición de efectividad ofensiva, Inglaterra venció a Francia por 6-4 en el partido por el tercer puesto y de esta manera cerró de forma brillante la segunda mejor actuación de toda su historia en la máxima cita del deporte. El conjunto conducido estratégicamente por el alemán Thomas Tuchel se consolidó como uno de los animadores más importantes y atractivos del certamen, protagonizando tres de los cruces más destacados de la competencia frente a México, Argentina y el combinado galo.
El éxito de los británicos en las redes del arco rival se cimentó sobre rendimientos individuales de élite absoluta a lo largo de las semanas de competencia. En el balance general de la delegación, se destaca la vigencia de su centrodelantero Harry Kane, autor de 6 conquistas, y de manera muy especial el superlativo nivel demostrado por Jude Bellingham, quien anotó 7 goles en el Mundial, exhibiendo una versión determinante y regular en la mitad de la cancha que no se le observaba de forma tan constante desde hacía varios años en el fútbol europeo.
El largo camino de los Tres Leones hacia el podio se inició en el Grupo L, zona donde cosechó sólidas victorias frente a Croacia y Panamá, además de registrar un empate sin goles ante Ghana para avanzar a la fase eliminatoria como líder indiscutido. En las llaves de eliminación directa, el equipo debió batallar al extremo para dejar en el camino a Congo por 2-1 en los 32avos de final. Posteriormente, Inglaterra eliminó a México por 3-2 en el mítico Estadio Azteca en una llave no apta para cardíacos, y en la instancia de cuartos de final anuló el poderío de la Noruega de Erling Haaland imponiéndose por un ajustado marcador de 2-1.
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En las semifinales del torneo llegó el cruce de alta tensión frente a la selección argentina, sufriendo un duro traspié por 2-1 a manos de los sudamericanos en un compromiso donde los europeos ostentaron la ventaja transitoria durante 30 minutos del complemento antes de la remontada albiceleste. Lejos de acusar el golpe anímico por quedar a las puertas del partido decisivo, el plantel británico se repuso con hidalguía y dominó a Francia la mayor parte del tiempo en Miami, decorando un resultado tenístico para subirse al podio global.
Con la obtención de la medalla de bronce, la delegación inglesa firmó su mejor página mundialista fuera de Gran Bretaña. La única actuación superior de su historia se remonta a 1966, año en el que consiguieron el título como locales en una recordada final no exenta de polémicas por un gol mal convalidado. Hasta la presente edición, la escuadra solo había accedido a la antesala de la final en Italia 1990 —donde cayó ante los locales por 2-1 en el tercer puesto— y en Rusia 2018, perdiendo por 2-0 contra Bélgica. La cuenta pendiente se estira en el tiempo, ya que Inglaterra cumplirá 60 años sin disputar una final del mundo y deberá centrar sus esperanzas de gloria en la edición de 2030.


