Fallece Ramiro Agulla, ícono de la publicidad y la comunicación política en Argentina
Figura central de la publicidad de los años 90 y principios de los 2000, falleció este jueves a los 64 años; fue el cerebro detrás de la campaña que llevó a Fernando de la Rúa a la presidencia.
La publicidad argentina perdió a una de sus mentes más brillantes y, a la vez, más discutidas. Ramiro Agulla, el creativo que supo leer con agudeza el pulso social de los años 90, falleció en la mañana, según confirmaron allegados y colaboradores cercanos. Su partida marca el final de una etapa disruptiva en la comunicación regional.
Junto a su socio inseparable, Carlos Baccetti, Agulla fundó la agencia Agulla & Baccetti, que se transformó en una verdadera usina de ideas. La agencia no solo buscó vender productos; instaló debates, consignas y frases en el vocabulario cotidiano. Con un estilo irreverente y cinematográfico, Agulla contribuyó a elevar la publicidad al rango de arte masivo y de gran impacto cultural.
El nombre de Ramiro Agulla quedará ligado a la historia política argentina por su papel en la campaña presidencial de 1999. En un contexto donde la sociedad buscaba un cambio tras una década de menemismo, diseñó la estrategia comunicacional para la Alianza y su candidato Fernando de la Rúa. Con la icónica frase "Dicen que soy aburrido", transformó una supuesta desventaja en un atributo ético, contraponiéndolo a la "fiesta" del gobierno saliente.
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Dicha pieza no solo fue determinante en el resultado electoral, sino que, con el tiempo, se convirtió en caso de estudio sobre la capacidad del marketing político para modelar percepciones públicas.
Más allá de la arena política, la huella creativa de Agulla en la publicidad comercial fue profunda. Bajo su dirección surgieron campañas que hoy tienen estatus de patrimonio nostálgico: su creación más recordada fue "La llama que llama" para Telecom, una serie de comerciales protagonizados por camélidos que se volvieron fenómeno cultural.
Agulla & Baccetti no solo dominaron el mercado local sino que también fueron reconocidos en festivales internacionales, incluido el León de Oro en Cannes. Campañas para marcas como Renault (el emblemático "Clio de MTV"), Quilmes y Coca-Cola consolidaron una estética visual y un humor ácido que definieron la identidad televisiva de una época.
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Ramiro Agulla no fue solo un creativo: fue un provocador que entendió que, para vender, antes había que conmover o incomodar. Su estilo se caracterizó por no pedir permiso y por buscar lo que llamaba la "verdad" detrás de las marcas y los candidatos, aun cuando eso implicara caminar al borde de lo políticamente correcto.
En sus últimos años, pese a estar alejado de la primera línea corporativa, continuó observando y analizando la realidad nacional con su mirada crítica. Su muerte deja un vacío en una industria que hoy busca recuperar la chispa de audacia y originalidad que él imprimió en sus trabajos. Con su partida, el mundo de las ideas pierde a uno de sus arquitectos más influyentes.

