Estalla la indignación en Venezuela por la LENTA respuesta oficial tras los terremotos
Mientras el número de víctimas y desaparecidos sigue en aumento, sobrevivientes denuncian la demora del gobierno venezolano en las tareas de rescate.

A tres días de los dos potentes terremotos que sacudieron el norte venezolano, la lentitud en la respuesta oficial desató una ola de protestas y desesperación entre los sobrevivientes. En zonas críticas como La Guaira, un balneario a 40 kilómetros de Caracas, el panorama es devastador: edificios de lujo y viviendas humildes yacen reducidos a escombros mientras los vecinos, armados apenas con picos y palas, intentan rescatar a quienes aún claman por ayuda bajo las placas de concreto.
La tragedia tiene rostros y nombres que marcan la insuficiencia del despliegue estatal. Dana, una niña de apenas nueve años, permaneció enterrada durante más de 18 horas en Catia la Mar pidiendo auxilio. "Desde anoche tratando de sacar a la niña y se escucha ahí" su voz, relató Dani Rizo, uno de los vecinos que trabajó sin descanso ante la ausencia de equipos oficiales, en diálogo con AFP. Horas más tarde, la esperanza se apagó: "Está muerta", confirmó Rizo con el cuerpo de la pequeña aún bajo los restos de su hogar.
La falta de herramientas básicas como generadores, retroexcavadoras o esmeriles para cortar metal condenaron a muchos otros. Antonio Bermúdez, residente local, describió la impotencia de escuchar a Jennifer, atrapada en lo que fue el piso 11 de un edificio: "No tenemos herramientas, no tenemos cómo ayudar", se lamentó. La situación se repite en cada rincón afectado del país. Cerca de ahí, dos hermanos permanecen atrapados; uno de ellos, herido en el estómago, responde a los llamados de su padre, quien intenta mover pesadas placas de concreto solo con una maza. "Ya no podemos hacer más nada", lamentan los vecinos ante la magnitud del colapso.
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Domingo Pacheco, un socorrista voluntario con tres décadas de experiencia, calificó la situación como "demasiado crítica"debido a la carencia de maquinaria y personal coordinado. Mientras tanto, en Playa Grande, Marlon Ochoa busca desesperadamente a su madre, esposa e hijo bajo los restos de su edificio, advirtiendo que los sobrevivientes están "enardecidos" y exigen la presencia inmediata de brigadas de socorro.
En medio de este caos, la respuesta política exacerbó los ánimos. La presidenta Delcy Rodríguezfue abucheada durante una visita a Altamira, donde un edificio de 22 pisos colapsó. "¡Fuera, fuera!", le gritaron los familiares de las víctimas, quienes añadieron: "¡El gobierno no está haciendo nada por el pueblo!".
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A pesar de que la mandataria se felicitó por el trabajo gubernamental y destacó la llegada de 800 voluntarios internacionales, la realidad en el terreno muestra una militarización de La Guaira que es "poco visible" y nuevas restricciones gubernamentales al acceso de voluntarios bajo el argumento de no obstaculizar las tareas de búsqueda.


