España fue una máquina en Dallas: borró a Francia y jugará su segunda final mundialista
Con goles de Mikel Oyarzabal y Pedro Porro, la "Roja" dominó por completo al conjunto de Didier Deschamps en Dallas. El campeón de la Eurocopa espera en la gran definición del domingo en Nueva Jersey.
La Copa del Mundo ya conoce a su primer finalista. Como era de esperarse en la previa táctica, el seleccionado conducido por Luis De La Fuente se adueñó del balón desde los minutos iniciales en Dallas y buscó controlar el ritmo del partido mediante la tenencia asociativa. Por su parte, la escuadra subcampeona del mundo necesitaba de apenas dos o tres pases verticales para aproximarse con riesgo al área rival, aunque la diferencia más notoria radicaba en la intensidad de la presión tras cada pérdida de pelota.
España optó desde el pitazo inicial por acorralar a sus contrincantes en la salida y, con esa actitud protagónica, forzó la falta de Lucas Digne sobre Lamine Yamal dentro del área penal a los 20 minutos de juego. El delantero Mikel Oyarzabal asumió la máxima responsabilidad desde los doce pasos y colocó el 1-0 para los vigentes campeones de la Eurocopa, justo antes de que el árbitro marcara la primera pausa obligatoria de rehidratación.
Por si fuera poco comenzar abajo en el marcador, el panorama se complicó todavía más para los Bleus pocos minutos después debido a la lesión del defensor William Saliba. El zaguero central del Arsenal sintió una fuerte molestia muscular que lo obligó a pedir el cambio de forma automática, permitiendo el ingreso de Maxence Lacroix, defensor del Crystal Palace, para rearmar la primera línea francesa.
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Con el marcador a su favor, España logró desactivar por completo el circuito ofensivo que su rival había exhibido a lo largo de todo el certamen norteamericano. Mediante una circulación precisa y una total ausencia de errores no forzados, el planteo de De La Fuente envolvió a Francia en una telaraña de la que solo parecía poder salir mediante destellos individuales de Bradley Barcola o Ousmane Dembélé, quienes inquietaron levemente a Unai Simón antes del descanso.


El inicio del complemento mantuvo la misma tónica de control español. Francia seguía sin encontrar los caminos para lastimar las líneas defensivas de la "Roja" y, cuando la superioridad colectiva era evidente, llegó el golpe de gracia. El lateral Pedro Porro inició una trepada, combinó con Dani Olmo —quien le devolvió una brillante pared de primera— y definió con jerarquía ante la salida del arquero Mike Maignan para estampar el 2-0 definitivo.
Con el resultado adverso y los nervios en aumento, el entrenador Didier Deschamps movió el banco de suplentes de manera drástica haciendo ingresar a futbolistas como Manu Koné, Désiré Doué, Rayan Cherki y Theo Hernández. Sin embargo, España se agrupó con solvencia en la puerta de su área grande, mostrando la madurez, la templanza y el oficio de un equipo que está preparado para imponer sus condiciones ante cualquier rival de fuste.
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De esta manera, el seleccionado español alcanza la gran final del domingo en su pico más alto de rendimiento. Tras un debut dubitativo con empate sin goles frente a Cabo Verde, el funcionamiento colectivo fue de menos a más hasta exhibir su versión más sólida. En la vereda de enfrente, la eliminación marca el cierre del ciclo de Didier Deschamps, abriendo el camino para que Zinedine Zidane asuma el desafío de conducir a una brillante generación de relevo rumbo al Mundial de 2030.


