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Martes, 7 de julio de 2026
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Escuelas públicas de Yerba Buena: un examen en inglés que cambió más de 1.500 historias

Desde hace una década, estudiantes de escuelas públicas de Yerba Buena acceden gratuitamente a una certificación internacional reconocida en todo el mundo. Las voces de alumnos.

Ariane Armas5 min de lectura
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Escuelas públicas de Yerba Buena: un examen en inglés que cambió más de 1.500 historias
Escuelas públicas de Yerba Buena: un examen en inglés que cambió más de 1.500 historias

Harry Potter, el Imperio Otomano, la historia de la música o la rivalidad entre dos plataformas de streaming parecen temas de una conversación entre adolescentes. En Yerba Buena también pueden convertirse en el eje de un examen internacional de inglés. Durante varios minutos, estudiantes de escuelas públicas conversan sobre esos asuntos con un examinador nativo para demostrar no sólo cuánto vocabulario aprendieron, sino también su capacidad para desenvolverse con naturalidad en otro idioma.

Hasta hace algunos años, una escena como esa estaba prácticamente reservada para alumnos de colegios bilingües o de institutos privados. Además de la preparación, acceder a una certificación internacional implicaba afrontar un examen que se paga en dólares y que acredita oficialmente el nivel alcanzado en una de las lenguas más utilizadas del mundo. En la "Ciudad Jardín", sin embargo, esa realidad comenzó a cambiar hace una década.

Desde 2016, la Municipalidad de Yerba Buena financia los exámenes del Trinity College London para alumnos de todas las escuelas públicas del municipio. En ese tiempo, más de 1.500 estudiantes ya rindieron la evaluación y obtuvieron una certificación con reconocimiento internacional.

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"La primera edición fue en 2016. Queríamos acercar esta oportunidad a los chicos de las escuelas públicas porque era algo que históricamente sólo podían hacer quienes asistían a colegios privados", recordó Victoria Desjardins, secretaria de Relaciones Institucionales de Yerba Buena.

La funcionaria explicó que el proyecto surgió luego de establecer un vínculo con la sede argentina del Trinity. En ese momento, la propuesta llamó la atención porque era poco frecuente que un gobierno municipal decidiera hacerse cargo del costo de este tipo de certificaciones internacionales.

"En esa primera edición participaron 56 alumnos. Al año siguiente ya eran 100 y hoy llevamos 1.505 chicos que rindieron el examen en diez ediciones", precisó.

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El proceso comienza en marzo, cuando los docentes de inglés identifican a los alumnos que están en condiciones de presentarse y determinan el nivel que les corresponde. Durante varios meses los preparan para una evaluación que suele realizarse entre octubre y noviembre, mientras que el municipio asume íntegramente el costo de cada examen.

A diferencia de las evaluaciones tradicionales, el Trinity no pone el foco únicamente en la gramática o el vocabulario. El objetivo es medir la capacidad de comunicación de los estudiantes en situaciones reales.

Lejos de memorizar respuestas, cada estudiante construye su presentación alrededor de aquello que más le interesa.

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Para muchos adolescentes, además, esta es la primera experiencia con una certificación internacional. Aunque todavía estén cursando la secundaria, el Trinity forma parte de un recorrido que puede continuar en la universidad o en el ámbito profesional mediante otras acreditaciones de mayor nivel, utilizadas para acceder a becas, programas de intercambio, estudios de posgrado o empleos que requieren demostrar oficialmente el dominio del idioma.

Para Gustavo Ricciuti, director del nivel secundario de la escuela municipal Petrona de Adami, el valor del programa trasciende ampliamente el examen.

"Es una oportunidad extraordinaria. Tradicionalmente estas certificaciones eran rendidas por alumnos de colegios privados y las familias debían afrontar un costo importante porque el examen se paga en dólares. Que estudiantes de una escuela pública puedan acceder gratuitamente a ese certificado internacional les abre puertas para el futuro, tanto en el ámbito académico como laboral", señaló.

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El directivo también destacó el compromiso de los docentes de inglés, quienes acompañan a los estudiantes durante todo el proceso de preparación.

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"Hay muchísimo trabajo detrás de cada examen. Los profesores los preparan durante meses, muchas veces incluso fuera del horario escolar. Ese esfuerzo también explica el entusiasmo con el que los chicos viven esta experiencia", afirmó.

José Escobar tiene 17 años y ya rindió dos niveles del Trinity. Como la mayoría de los estudiantes, recuerda que el mayor desafío no fue estudiar, sino controlar los nervios.

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"Preparás el examen durante meses y hasta el momento de entrar no sabés cómo va a salir. Pero cuando terminás te das cuenta de que era mucho más el miedo que la realidad. Antes parecía algo enorme y después pensás que no era tan difícil", contó.

Hoy se prepara para ingresar a Ingeniería en Sistemas y cuenta que el inglés ya empezó a serle útil incluso antes de terminar la secundaria. "Mucho del material de estudio está en inglés. Gracias al Trinity hoy puedo leer esos textos. Todavía hay vocabulario que me cuesta, pero eso se gana con práctica", señaló.

Sofía Sánchez también tiene 17 años y ya completó cinco niveles. Sueña con estudiar Relaciones Internacionales y considera que el idioma será una herramienta fundamental para su futuro.

"El inglés es una llave. Quizás no compartamos el mismo idioma de origen, pero nos permite comunicarnos con personas de otras culturas", sostuvo.

Para Santiago Meone, en cambio, todo comenzó casi como un desafío. "Al principio pensé: 'Vamos a probar'. Después entendí que no alcanza con saber inglés; también está bueno tener una certificación que lo demuestre", recordó.

Entre las experiencias que más disfrutó menciona el momento de sentarse frente al examinador extranjero.

"Nunca imaginé que iba a terminar hablando con un profesor nativo y hoy sé que puedo hacerlo", dijo.

Después de diez años de programa, esa escena dejó de ser una excepción. Para cientos de estudiantes de escuelas públicas de Yerba Buena, mantener una conversación en inglés con un examinador internacional ya forma parte de su recorrido escolar y, para muchos, representa el primer paso hacia oportunidades académicas y profesionales que hasta hace no mucho parecían lejanas.

A partir del ciclo lectivo 2025, todos los alumnos de las escuelas primarias públicas de Tucumán comenzaron a estudiar inglés desde primer grado. La medida, impulsada por el Ministerio de Educación provincial, amplió la enseñanza del idioma, que hasta entonces no llegaba de manera universal a los primeros años de escolaridad.

La política impulsada por la gestión de la ministra Susana Montaldo busca fortalecer las competencias lingüísticas desde edades tempranas y preparar a los estudiantes para desenvolverse en un contexto cada vez más globalizado, donde el dominio del inglés tiene un peso creciente en los ámbitos académico, tecnológico y laboral.

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Nota basada en una publicación de La Gaceta. Primera Línea recopila, reedita y contextualiza la información.
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