Elecciones, reformas y plan económico: por qué Milei necesita más acuerdos con los gobernadores
El Presidente envía más señales a las provincias para que acompañen las reformas estructurales.

Resumen para apurados
Un discurso conciliador con las provincias, pero con menos transferencias de fondos. Un reacomodamiento interno, alineando la política nacional a la realidad de los gobernadores cercanos. Una necesidad de acuerdos para avanzar con las reformas estructurales. Esa es la sensación que ha quedado boyando tras el acto por los 210 años de la Declaración de la Independencia. "Quiero agradecer a los gobernadores por haber estado a la altura cuando la historia lo demandaba, dispuestos a colaborar en la transformación que estamos llevando adelante y que el país necesitaba, y sigue necesitando desesperadamente", resaltó el presidente Javier Milei, durante su mensaje desde la Casa Histórica. Y destacó el respaldo recibido para impulsar medidas estructurales y avanzar en las reformas comprometidas en el Pacto de Mayo.
Una señal de un mayor acercamiento a los gobernadores fue el reemplazo de Diego Santilli por Manuel Adorni en la Jefatura de Gabinete. El ordenamiento económico requirió una serie de medidas de ajuste. Así, la inflación continúa descendiendo, el riesgo país mantiene una tendencia favorable, las reservas internacionales crecen, el sector externo exhibe un desempeño sólido y comienzan a despejarse las incertidumbres sobre los próximos vencimientos de la deuda pública. A esto se suma un proceso de desregulación que, aunque todavía incompleto, sigue avanzando.
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Sin subestimar los logros acumulados, se impone una nueva etapa en el programa económico, indica Osvaldo Giordano, presidente del Instituto de Estudios sobre la Realidad Argentina y Latinoamericana (Ieral). La estabilidad deja de ser un objetivo excluyente mientras aumenta la relevancia de avanzar en el resto de las transformaciones necesarias para construir un entorno que induzca crecimiento alto y sostenido. Para lograrlo, se necesita un salto en la inversión que sea la base para dinamizar la generación de empleo privado de calidad, apunta Giordano. En este punto aparece una diferencia fundamental respecto de la primera etapa de la gestión. Muchas de las decisiones que permitieron ordenar la macroeconomía dependían casi exclusivamente del Poder Ejecutivo Nacional. Las reformas que siguen pendientes, en cambio, requieren un nivel mucho mayor de involucramiento de las provincias.
Según el economista, resulta decisiva la coordinación entre la Nación y las provincias. En algunos casos, los acuerdos facilitan los cambios; en otros, directamente son imprescindibles. El ejemplo más ilustrativo e importante es la reforma tributaria. La presencia de impuestos altamente distorsivos constituye, para muchas empresas, uno de los principales obstáculos para sostener el empleo existente o desarrollar nuevos proyectos de los que se derive la ampliación de sus planteles, advierte el titular del Ieral. Hasta ahora, el planteo prevaleciente es que la reducción de la presión tributaria está supeditada al ritmo del ajuste del gasto público. Es un camino prudente de cara a preservar el equilibrio fiscal, pero extremadamente lento. Subyace la idea de que las empresas tendrán que esperar más de una década para liberarse de este lastre que les quita competitividad. Bajo estas condiciones, difícilmente se logre detener el proceso de degradación en la calidad de los empleos.


"Es reconocido que Ingresos Brutos es el principal problema. Pero, como constituye una fuente esencial de financiamiento provincial, ningún gobernador está en condiciones de resignarlo. Plantear su eliminación, aunque sea bajo un cronograma de instrumentación gradual, tiene mucho de declamación voluntarista. Evaluado objetivamente, para la mayoría de las provincias llevar a la práctica una baja gradual de Ingresos Brutos hasta su eliminación demandará más de una década de austeridad fiscal y alto crecimiento económico", refuerza.
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Esta es la razón por la cual convocar a los gobernadores con un planteo de este tipo resulta poco seductor. Aun logrando el acuerdo, son altas las probabilidades de que se asuman compromisos que luego no se cumplan. El fracaso del Consenso Fiscal de 2017 fue más consecuencia de esta falta de consistencia que de la falta de decisión política, recuerda Giordano.
La segunda etapa del programa económico dependerá menos de decisiones unilaterales del Gobierno Nacional y mucho más de su capacidad para construir consensos federales. La primera señal en ese sentido ha sido la presencia masiva de los mandatarios en la asunción de Santilli. La segunda fue la concurrencia en los actos patrios en Tucumán.
¿Cuál es el riesgo de entrar en "modo electoral" antes de tiempo? Según el Instituto de Estudios sobre la Realidad Argentina y Latinoamericana (Ieral), el Gobierno se expone a que se altere una trayectoria económica que todavía necesita consolidarse. "La recuperación muestra bases genuinas, pero aún requiere más consumo, inversión y empleo, además de certezas políticas y financieras para transitar el segundo semestre", plantea su titular Osvaldo Giordano.
