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Miércoles, 21 de octubre de 2026
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El tucumano Arriazu sacude el debate: comprar tantos dólares frena la economía

El influyente economista sostuvo que las compras de reservas del Banco Central limitan el crecimiento. Su planteo, inesperado por venir de un analista cercano al Gobierno, abrió una discusión entre especialistas en medio de la suba del riesgo país.

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El tucumano Arriazu sacude el debate: comprar tantos dólares frena la economía
El tucumano Arriazu sacude el debate: comprar tantos dólares frena la economía

Ricardo Arriazu, uno de los economistas más escuchados por el mercado, cuestionó la política de compra de dólares del Banco Central. Según su diagnóstico, la acumulación de reservas frena la actividad productiva. El planteo causó sorpresa por quién lo formuló, un analista habitualmente alineado con Javier Milei, y por el contraste con el reclamo de hace apenas un año.

Del «comprá más» al «comprá menos»

En plena turbulencia cambiaria previa a las elecciones del año pasado, un coro de economistas se quejaba de lo contrario: que el BCRA no juntaba reservas, lo que generaba desconfianza en el mercado y temor entre los ahorristas a una devaluación inevitable. Desde los más ortodoxos hasta los keynesianos afines al kirchnerismo, incluido el staff del FMI, todos pedían que el Central comprara dólares, y cuantos más, mejor. Nadie discutía la premisa de que una posición más sólida de reservas bajaría el riesgo país.

Sin embargo, hoy ocurre algo que descolocó a los especialistas: el riesgo país argentino superó los 700 puntos básicos, muy despegado del resto de la región, mientras hay un boom exportador y el BCRA compra divisas a un promedio diario de US$100 millones en lo que va del mes.

Las explicaciones del mercado

Los economistas barajan distintas hipótesis para explicar el fenómeno:

Casi todos coinciden, además, en que las reservas del BCRA siguen siendo bajas frente a las de la región: rondan el 7% del PBI, contando los acuerdos de swap, mientras que la norma latinoamericana supera el 10%.

La sorpresa de Arriazu

Hasta ahí, los argumentos eran conocidos. El giro lo dio Arriazu, quien planteó que el problema es, justamente, la gran cantidad de dólares que compra el Central. Según el economista, esa política hace que la economía crezca a un ritmo de 2% anual, cuando tiene condiciones para hacerlo al 5%.

Su diagnóstico generó un debate inmediato. Algunos analistas lo interpretaron así: el Tesoro, en su intento de absorber los pesos que el BCRA emite al comprar dólares, presiona las tasas de interés al alza y enfría el crédito. Bajo esa lógica habría una contracción monetaria, porque la base de pesos crece menos que las reservas.

Las críticas a su planteo

La tesis tuvo objeciones. Gabriel Caamaño, de la consultora Outlier, advirtió: "Andá a saber dónde estaría el riesgo país en medio de este lío internacional si no hubieran acumulado y siguiéramos con reservas netas nulas o negativas".

Otros directamente niegan que las compras influyan sobre la tasa. Es el caso de Lucas Llach, ex vicepresidente del BCRA en la gestión macrista, para quien "a la tasa que fijan las autoridades monetarias, simplemente se absorbe automáticamente la liquidez no deseada a esa tasa". Según este razonamiento, las decisiones de los consumidores sobre gastar o ahorrar no cambian porque el Central compre más o menos reservas.

¿Fuga de capitales?

Por su parte, el economista Aldo Abam planteó que la contracara de comprar reservas es una salida de capitales, ya que el BCRA deposita esos dólares en el exterior. Eso, dijo, genera dos problemas: recorta la capacidad de financiamiento interno y frena el crédito.

Desde esa perspectiva, el superávit de cuenta corriente, uno de los logros más celebrados por el Gobierno, existe porque el BCRA compite con el sector privado por las divisas y, al retirarlas de circulación, elimina la posibilidad de destinarlas a mejorar la infraestructura productiva. Si eso no ocurriera, habría más inversión, aunque las cuentas mostrarían una mayor salida de dólares.

El punto es polémico porque lleva a discutir si habría que dejar de acumular reservas. "¿Vamos a tener la cosecha más grande de la historia guardada en un cajón del Banco Central?", se preguntó en redes el consultor Gustavo Reija. Muchos le respondieron que Arriazu nunca propuso dejar de comprar, algo que considera inevitable por el historial de defaults del país.

Inflación o crédito

Otros economistas leyeron en el planteo de Arriazu la tensión entre priorizar la lucha contra la inflación o la reactivación del crédito. Hasta ahora, en esa disyuntiva parece imponerse el objetivo antiinflacionario, en el que el Gobierno deposita sus expectativas de éxito electoral.

En ese contexto, y dada la necesidad de mostrar reservas sólidas para moderar la habitual volatilidad previa a las elecciones, la advertencia de Arriazu aumenta la inquietud: implicaría un panorama de estancamiento también en 2027, pese al fuerte flujo de capitales que genera la balanza comercial.

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Nota basada en una publicación de Los Primeros. Primera Línea recopila, reedita y contextualiza la información.
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