El pollo desplazó a la carne vacuna y ya es la proteína más consumida por los argentinos
Por primera vez en la historia del país, la carne aviar trepó a un récord de 49,4 kilos por habitante al año. Las razones detrás de un fenómeno que destronó al asado y la verdad sobre el mito de las hormonas.
Por primera vez en la historia, el pollo se transformó en la proteína animal más consumida de Argentina, desplazando oficialmente a la carne vacuna de un liderazgo absoluto que mantuvo durante décadas. Con una marca inédita de 49,4 kilos por habitante al año, la carne aviar alcanzó un récord histórico impulsado por los nuevos hábitos de consumo, la innovación tecnológica y el crecimiento sostenido del sector.
Así lo confirmó Carlos Sinesi, director ejecutivo del Centro de Empresas Procesadoras Avícolas (CEPA), quien aseguró que este fenómeno no responde únicamente a una coyuntura de precios en las góndolas, sino a una reconversión estructural de toda la cadena productiva.
"Desde principios de los años 2000 iniciamos un proceso de crecimiento muy fuerte. Pasamos de producir 700 mil toneladas a más de 2,5 millones de toneladas y multiplicamos con éxito los mercados de exportación", detalló el directivo en declaraciones radiales.
También te puede interesar: Encontraron a la adolescente de 15 años que estaba desaparecida y es hija de un capitán del Ejército
Sinesi puntualizó que las preferencias de los consumidores locales experimentaron un cambio radical. Mientras que en el pasado predominaba la compra del pollo entero, las demandas de la vida moderna volcaron el mercado hacia la segmentación y la practicidad.
Actualmente, los consumidores exigen cortes específicos y subproductos listos para cocinar:
"Llegás a tu casa, cocinás una pechuga en cinco minutos y ya estás cenando. Esa rapidez fue determinante para consolidar el crecimiento del consumo en los hogares", analizó el titular de CEPA.
Tras haber superado los complejos focos de influenza aviar, la industria recuperó su estatus sanitario internacional gracias a un trabajo coordinado con el Senasa (Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria).
"Estamos libres de influenza aviar y restableciendo los pocos mercados que todavía permanecían cerrados, como China y la Unión Europea", celebró Sinesi. Argentina cuenta con un reconocido sistema de zonificación sanitaria que blinda las exportaciones desde regiones no afectadas en caso de detectarse focos aislados, permitiendo que la producción local hoy abastezca a más de 70 mercados internacionales.
Un dato que refleja la magnitud de este motor económico es que en el país nacen alrededor de mil millones de pollitos al año, un volumen gigantesco que garantiza el consumo interno y tracciona las divisas por ventas al exterior.
El representante del sector aprovechó la oportunidad para desmentir de forma categórica una de las creencias populares más arraigadas en la sociedad: el presunto uso de hormonas para acelerar el crecimiento de las aves de corral.
"No hablamos de un mito, porque los mitos suelen tener algo de realidad. Acá no hay absolutamente nada de verdad", sentenció. Para ejemplificarlo de manera didáctica, Sinesi recurrió a una figura del deporte mundial:
"A Lionel Messi le dieron hormonas de crecimiento cuando tenía 12 años y el proceso llevó tiempo. En un pollo eso sería biológica y económicamente imposible porque el animal está listo para faena entre los 44 y 46 días de vida, alcanzando un peso cercano a los tres kilos".
El especialista concluyó explicando que el vertiginoso desarrollo de las aves responde exclusivamente a tres pilares de la industria moderna: un riguroso mejoramiento genético, una alimentación balanceada de alta calidad y la incorporación de tecnología de punta, que incluye herramientas de inteligencia artificial para optimizar el bienestar animal en las granjas.
