El error que muchos cometen al usar el aire acondicionado en invierno y que aumenta el consumo
Si usás el aire acondicionado para calefaccionar tu hogar en invierno, elegir la temperatura correcta es clave para reducir el consumo eléctrico. Conocé cuál es la configuración recomendada y qué errores conviene evitar.

Resumen para apurados
Con la llegada de las bajas temperaturas, el uso del aire acondicionado en modo calor se convierte en una de las opciones más elegidas para calefaccionar los ambientes. Sin embargo, la temperatura seleccionada puede influir de manera directa en el consumo de electricidad y en el monto de la factura.
Especialistas en eficiencia energética coinciden en que mantener el equipo dentro de un rango determinado permite conservar el confort sin generar un gasto innecesario de energía.
Los expertos recomiendan configurar el aire acondicionado en modo calefacción entre los 20° y los 22°.
Dentro de ese rango, el ambiente alcanza una temperatura agradable y el equipo funciona de forma más eficiente. Si el objetivo principal es ahorrar electricidad, la opción más conveniente es mantenerlo en 20°. En tanto, programarlo entre 21° y 22° ofrece un buen equilibrio entre bienestar y consumo.
En cambio, ajustar el aire acondicionado por encima de los 24° incrementa significativamente la demanda energética. Uno de los errores más frecuentes consiste en programar el equipo a 26° o 28° con la idea de que el ambiente se calentará más rápido. Sin embargo, los equipos modernos trabajan hasta alcanzar la temperatura elegida, por lo que seleccionar un valor más alto no acelera el proceso y sí puede traducirse en un mayor consumo eléctrico.
Además, distintas estimaciones del sector indican que por cada grado que se aumenta por encima de los 20° o 21°, el consumo de energía puede crecer entre un 5% y un 10%.
Además de elegir la temperatura adecuada, existen otras medidas que ayudan a mejorar la eficiencia del equipo durante el invierno:
De esta manera, configurar correctamente el aire acondicionado y acompañar su uso con hábitos que reduzcan las pérdidas de calor permite disfrutar de un ambiente confortable durante el invierno sin que el consumo eléctrico se dispare.