Saltar al contenido
Sábado, 1 de agosto de 2026
Primera Línea

Diario nacional · La información en primer plano

Nacionales

El desgaste del cuidador de enfermos crónicos: cuando el que asiste se convierte en el segundo paciente

La irritabilidad, los arranques de ira y el abandono de hobbies son señales de alerta. Conocer la biología de la enfermedad reduce la frustración.

Mariana Apud2 min de lectura
Compartir
El desgaste del cuidador de enfermos crónicos: cuando el que asiste se convierte en el segundo paciente
El desgaste del cuidador de enfermos crónicos: cuando el que asiste se convierte en el segundo paciente

Resumen para apurados

En el ámbito de la salud se suele decir que el Alzheimer es una enfermedad que genera dos pacientes: la persona diagnosticada y su cuidador principal. Como la demanda de atención crece de forma constante a lo largo de los años, el cuidador va relegando su propia vida, su salud, su trabajo y sus relaciones, hasta que su propia reserva biológica y emocional se agota.

El estado de esa persona que cuida de un familiar con una enfermedad crónica y progresiva como también lo son el Parkinson, Esclerosis Lateral Amiotrófica (ELA) o Esclerosis Múltiple (EM), lleva al agotamiento profundo, tanto físico como emocional y mental. Esta parte de las afecciones está más visibilizada en la actualidad.

También te puede interesar: Quintela recorrió el Parque Temático Memoria y Martirio, el nuevo espacio que preserva el legado de los Mártires Riojanos

Antes se lo callaba o ocultaba por culpa o por mandato social. La mayoría de las personas asocian las enfermedades únicamente con el paciente diagnosticado, pero en la mayoría hay un "segundo enfermo silencioso", cuya salud se está deteriorando de forma medible.

La narrativa actual demuestra que el sacrificio ciego es biológicamente insostenible y clínicamente contraproducente. Cuidar la salud del cuidador no es un egoísmo; es una necesidad médica para sostener al sistema y al propio diagnosticado. Es el mismo entorno (amigos, otros familiares, médicos) los que deben actuar como alarmas antes de que el cuidador colapse.

El sentido del deber o la culpa suelen camuflar y, en consecuencia, retrasar el reconocimiento del síndrome del cuidador quemado que debe comprender que pedir ayuda no es un signo de debilidad ni de falta de afecto. La irritabilidad o los arranques de ira injustificados son indicios emocionales que deben contrarrestarse.

También te puede interesar: Secuestraron ansiolíticos y detuvieron a una mujer en operativos en terminales de Belén y Capital

Monefin — Préstamos o tarjetas de crédito

Una opción son los centros de día para el paciente que recibirá estimulación cognitiva guiada durante algunas horas de la semana, o contratar cuidadores formados. Para cubrir turnos específicos, se necesita que otros miembros de la familia asuman tareas concretas.

Otras actitudes que indican la presencia del síndrome son: el aislamiento de amigos y redes de apoyo, abandono de hobbies, actividades recreativas, problemas en el entorno familiar directo, desatención, olvidos frecuentes, sensación de "niebla mental" y dificultad para tomar decisiones cotidianas.

Información confiable también es fundamental. El cuidador tiene que conocer la biología de la enfermedad. Eso reducirá la frustración frente a situaciones de agresividad, las preguntas repetitivas o la desorientación que son síntomas de la desconexión neuronal y no actos deliberados. Eso se puede lograr al participar en grupos de apoyo de cuidadores que comparten experiencias.

También te puede interesar: El fenómeno "lurking": por qué los usuarios que solo miran redes sin participar son los más inteligentes

En conclusión: Si el cuidador colapsa, el sistema de soporte del paciente se desarma por completo.

#sociedad#desgaste#cuidador#enfermos#cronicos#cuando#asiste#convierte#segundo#paciente#tucumán
Nota basada en una publicación de La Gaceta. Primera Línea recopila, reedita y contextualiza la información.
Compartir

Más de Nacionales