Cristiano Ronaldo sobrevivió a un final de locura: Portugal venció a Croacia 2-1 y dejó sin Mundial a Modric
El delantero marcó de penal en una noche dramática, Ramos definió el partido y el VAR anuló el gol que le daba el empate a los croatas en el tiempo agregado.

Resumen para apurados
La clasificación de Portugal fue una de esas historias que sólo el Mundial puede ofrecer. Dominó durante gran parte del partido, sufrió cuando parecía tener el control, encontró el alivio sobre el final y terminó celebrando una victoria que estuvo a segundos de escaparse. El equipo de Roberto Martínez derrotó por 2 a 1 a Croacia en Toronto y será el rival de España en los octavos de final del Mundial, aunque necesitó un gol agónico de Gonzalo Ramos y una última intervención del VAR para mantener viva la ilusión.
Más allá del resultado, el partido estaba atravesado por otro relato. Era el enfrentamiento entre dos leyendas que marcaron una época: Cristiano Ronaldo y Luka Modric. Dos capitanes, dos referentes y dos futbolistas que construyeron carreras extraordinarias. La sensación era inevitable: uno seguiría escribiendo capítulos en los mundiales y el otro comenzaría a despedirse del torneo más importante del planeta.
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Portugal asumió el protagonismo desde el comienzo. Manejó la pelota, generó las mejores ocasiones y chocó repetidamente con Dominik Livakovic. Croacia resistió con paciencia y golpeó en el inicio del complemento, cuando Ivan Perisic apareció por el segundo palo para abrir el marcador y sembrar incertidumbre en el conjunto portugués.
La reacción llegó de la mano de Cristiano. Antes le habían anulado un gol por un fuera de juego milimétrico detectado por la tecnología semiautomática. Poco después tuvo revancha: el VAR advirtió un agarrón sobre Renato Veiga dentro del área y el árbitro sancionó penal. El capitán besó la pelota antes de ejecutar y definió con total tranquilidad para establecer el empate y marcar su tercer gol en la Copa del Mundo.
El encuentro siguió abierto. Croacia volvió a crecer y exigió varias veces a Diogo Costa, decisivo con intervenciones que mantuvieron con vida a Portugal.
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Roberto Martínez sorprendió cuando reemplazó a Cristiano a pocos minutos del final para reforzar el medio campo. "CR7" salió incrédulo, pero desde el banco vio cómo Ramos, a los 49 minutos del segundo tiempo, conectaba de cabeza un centro perfecto de Rafael Leao para convertir el 2-1.
Parecía la sentencia. Sin embargo, todavía quedaba una última escena. En el minuto 103, Josko Gvardiol marcó el empate para Croacia y el estadio explotó. Los portugueses quedaron paralizados mientras los croatas celebraban un gol que enviaba el partido al alargue. Pero el VAR detectó que Andrej Kramaric, en posición adelantada, había participado de la jugada. El tanto fue anulado y Portugal pasó, en cuestión de segundos, de la angustia absoluta a una clasificación épica.
La continuidad de Cristiano cobra todavía más valor porque, antes del partido, su hermana Katia Aveiro había asegurado que este sería "el último baile" del capitán con la selección portuguesa. Al menos por ahora, esa despedida quedó postergada. Portugal sigue en carrera y tendrá un examen de máxima exigencia frente a España.
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Para Modric, en cambio, todo indica que fue su última función mundialista. A los 40 años volvió a ser el conductor de Croacia y estuvo a centímetros de prolongar la ilusión.
Cristiano sigue persiguiendo su gran sueño. Modric se despide dejando un legado que trasciende cualquier resultado.


