Con gran participación y el regreso del sol, Tafí del Valle celebró la ceremonia de la Pachamama
Un gran número de personas participaron desde la madrugada de la tradicional ceremonia en honor a la Madre Tierra. Hubo sahumado, encendido del fuego ceremonial, ofrendas y un mensaje de agradecimiento y conexión con la naturaleza por parte de las comunidades originarias.
Con una mañana fría, pero sin el viento Zonda que había marcado la jornada anterior, Tafí del Valle volvió a convertirse este 1 de agosto en el escenario de una de las celebraciones más significativas del calendario de los pueblos originarios: la ceremonia de la Pachamama.
Desde las 5 de la madrugada, vecinos, turistas y miembros de comunidades indígenas comenzaron a reunirse en el centro ceremonial ubicado en la Base de la Banda, donde se desarrolló el tradicional homenaje a la Madre Tierra.
La jornada comenzó con la toma del té de ruda, continuó con el sahumado de purificación, el encendido del fuego ceremonial y la espera de la salida del Tata Inti, nombre con el que las comunidades andinas denominan al Sol.
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Antes del comienzo de las ofrendas, los asistentes realizaron una fila para participar del sahumado de limpieza, encabezado por el chamán de la comunidad.
Para este ritual se utilizaron hierbas nativas como chachacoma y arcayuyo, entre otras especies de la zona.
Desde la organización explicaron que esta práctica busca renovar las energías y encontrar el equilibrio para iniciar el mes de agosto.
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"Ahora se está haciendo el sahumado de limpieza para buscar el equilibrio. Después vamos a recibir al Tata Inti, luego se viene el encendido del fuego ceremonial y la apertura de la boca, donde vamos a hacer la lectura de la piedra para saber cómo será este nuevo ciclo. Después se realizarán las ofrendas."
Mientras algunos participantes completaban el proceso de purificación, otros compartían un desayuno con mate cocido de arcayuyo y tortillas a la parrilla.
La celebración volvió a reunir a personas provenientes de diferentes puntos de la provincia y del país.
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"Hay muchísima gente. Gente del lugar, pero también mucha gente que nos está visitando."
Los participantes fueron formando un gran círculo alrededor de la denominada "boca de la Pachamama", lugar donde posteriormente se depositaron las ofrendas.
Uno de los momentos centrales de la jornada fue la entrega de ofrendas a la Madre Tierra.
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De manera ordenada, las personas ingresaron de a dos —un hombre y una mujer— para depositar alimentos y productos de la región.
Según explican las comunidades originarias, el gesto simboliza la reciprocidad con la naturaleza.
La tierra recibe aquello que durante el año entrega a las personas en forma de alimentos, agua y vida.
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Durante la celebración, el cacique Alejo Azar explicó el verdadero significado de esta fecha para los pueblos originarios y pidió evitar conceptos que, según señaló, desvirtúan la tradición.


"No es un ritual, sino una ceremonia de agradecer a nuestra tierra."
Azar recordó que el 1 de agosto constituye una de las fechas más importantes del calendario andino, en la que se celebra la nueva vida y se agradecen los frutos recibidos.
"Hoy celebramos la nueva vida, agradecemos a nuestra Madre Tierra y le pedimos un buen año para nuestras plantas, nuestros animales y nuestros cultivos."
El referente de la comunidad destacó que la ceremonia no distingue creencias religiosas y que cualquier persona puede participar.
"Aquí no nos creemos ni más que nadie ni menos que nadie. Estamos todos reunidos agradeciendo a nuestra tierra y a nuestro medio ambiente por todo lo que nos da."
También vinculó la celebración con la defensa del ambiente y del territorio.
"La defensa del territorio también es la defensa del medio ambiente, que cada vez se valora menos."
Azar sostuvo que uno de los objetivos de la ceremonia es ayudar a las personas a recuperar el vínculo espiritual con la naturaleza en un contexto de estrés y aceleración permanente.
"Hoy hacemos esa limpieza para retomar esa conexión. Se ha perdido la conexión entre el espíritu y la mente, y muchas veces eso termina en enfermedades."
Explicó además que, tras la apertura de la boca de la Pachamama, la comunidad realiza la lectura de la piedra y de las ofrendas enterradas el año anterior, una práctica ancestral utilizada para interpretar cómo será el nuevo ciclo.
En esta oportunidad, aseguró que los signos fueron positivos.
"La piedra nos marcaba que va a haber un año de poca humedad; habrá agua, pero la justa y necesaria. Todo salió muy bien, nada estaba podrido, eso significa que la Madre Tierra recibió las ofrendas."
Con el amanecer sobre los cerros de Tafí del Valle, el sonido de las coplas, las cajas y las ceremonias ancestrales volvieron a marcar el inicio de agosto en uno de los encuentros culturales y espirituales más importantes del calendario andino.
La ceremonia se extenderá durante toda la jornada y forma parte de una tradición que las comunidades originarias mantienen viva desde hace generaciones como un acto de agradecimiento, respeto y reciprocidad con la Madre Tierra.

