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Viernes, 23 de octubre de 2026
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Con el agua dentro de sus casas, vecinos del Litoral usaron heladeras como botes

En Tres Bocas, a media hora de Resistencia, el desborde del arroyo Barranqueras destruyó las defensas improvisadas por los vecinos.

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Con el agua dentro de sus casas, vecinos del Litoral usaron heladeras como botes
Con el agua dentro de sus casas, vecinos del Litoral usaron heladeras como botes

Una mochila, una bolsa y la ropa que llevaban puesta fueron las únicas pertenencias que una familia pudo sacar de su casa en Tres Bocas, en la provincia del Chaco, mientras el agua avanzaba sobre el barrio. Efectivos de la Policía provincial asistieron a sus integrantes y los trasladaron en una embarcación, en medio de una inundación que había superado las defensas improvisadas por los vecinos.

Alan Ferraro, cronista de TN, describió la situación durante una cobertura en vivo desde la zona de Puerto Vilelas y Tres Bocas, a unos 30 minutos de Resistencia. Allí, el desborde del arroyo Barranqueras anegó calles, viviendas y una cancha de fútbol. La corriente arrastraba troncos y erosionaba el terreno.

Durante la evacuación, una mujer salió de su casa acompañada por efectivos policiales, con pocas pertenencias y visiblemente agotada. A su alrededor, el agua continuaba avanzando y las embarcaciones se habían convertido en una de las pocas alternativas para retirar a quienes permanecían en las zonas inundadas.

Ferraro también relató que, durante la cobertura, habían visto a personas trasladadas en una heladera utilizada como embarcación improvisada. La escena reflejó los recursos extremos a los que recurrían algunas familias para salir de sus viviendas ante la falta de medios adecuados.

La situación se había agravado durante la jornada anterior, luego de que cayeran alrededor de 100 milímetros de lluvia, según explicó el cronista. A las precipitaciones se sumó la crecida de los ríos de la región, que dificulta el escurrimiento de los arroyos y favorece la expansión del agua sobre las zonas bajas.

En Tres Bocas, los vecinos habían colocado bolsas de arpillera cargadas con arena frente a sus viviendas para intentar contener el avance del agua. Sin embargo, las defensas fueron superadas y el agua comenzó a ingresar en las casas.

La fuerza de la corriente también erosionó el suelo. Durante el recorrido, el equipo de TN mostró cómo el agua arrastraba piedras y dejaba sectores debilitados, con pozos y socavones que volvían peligroso el desplazamiento.

"Acá se arman los socavones. Capaz yo estoy pisando tierra, pero abajo de esta tierra hay un agujero para desmoronarse", advirtió Ferraro mientras avanzaba con dificultad.

El riesgo también alcanzaba a la infraestructura. Algunos postes de electricidad estaban inclinados por la pérdida de estabilidad del suelo, mientras que cables y alambres caídos dificultaban aún más la circulación.

En medio de la emergencia, los vecinos intentaban rescatar lo que podían antes de abandonar sus viviendas. Algunos trasladaban ropa y objetos personales; otros procuraban poner a salvo electrodomésticos, muebles y animales.

El traslado a un lugar más alto no siempre resolvía el problema. Quienes lograban sacar un lavarropas, un placard u otras pertenencias todavía debían llevarlos hasta un sitio seguro. De lo contrario, podían quedar expuestos a la lluvia y terminar perdiéndose de todas maneras.

La evacuación también incluía a los animales. Durante el recorrido, el equipo observó a vecinos que intentaban sacar cabritos y caballos, algunos debilitados por las condiciones en las que debían desplazarse.

"Yo digo lo que cansa caminar tres cuadras. Imaginate la gente que, en estas condiciones, está inclusive durante la noche evacuándose, caminando kilómetros", señaló Ferraro.

Algunas familias habían abandonado sus casas cuando comenzó la inundación. Otras personas todavía se resistían a irse o regresaban durante el día para cuidar lo que les quedaba. Algunos vecinos buscaban refugio en los pisos superiores o en los techos para proteger sus pertenencias ante la posibilidad de volver cuando bajara el agua.

Aunque durante la cobertura señalaron que el nivel del agua parecía haberse estabilizado, la corriente seguía desplazándose con fuerza y anegando nuevos sectores. El desborde del arroyo Barranqueras, junto con la crecida de los grandes ríos de la región, mantenía comprometidas a las localidades de la zona.

Según las cifras oficiales, en el Chaco había más de 1.000 personas entre evacuadas y autoevacuadas, una cifra que continuaba en aumento.

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Nota basada en una publicación de Los Primeros. Primera Línea recopila, reedita y contextualiza la información.
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