Cómo hacer llorar a un pibe de 20 años por ser decente: el método del Peñarol uruguayo
Leonel Jaime, surgido en River y a préstamo en el club uruguayo, mandó la pelota afuera porque un rival seguía tendido en el campo. Parte de la tribuna lo silbó, varios compañeros le reprocharon la decisión y el juvenil terminó llorando en pleno partido.
El delito: no ignorar a un jugador lesionado
En el empate sin goles entre Peñarol y Juventud de Las Piedras, por la fecha 12 del Clausura uruguayo, el argentino Leonel Jaime, de 20 años, cometió el error imperdonable de comportarse como una persona decente: vio a un rival tendido en el césped y sacó la pelota afuera para que lo atendieran.
La respuesta, en el Estadio Centenario, fue la que cabía esperar de un club que cree que el reglamento no escrito del respeto es un detalle opcional: silbidos de una parte de los hinchas y reproches de varios jugadores de Peñarol, que se le acercaron para cuestionarle que hubiera frenado un avance que, con suerte, podía terminar en una ocasión de gol. Podía. No terminó en nada, porque no llegó a empezar.
Las cámaras registraron la secuencia siguiente: Jaime, 20 años, llorando sobre el campo.
Cómo fue la jugada
Ignacio Alegre, defensor de Peñarol, y Kevin Rolón, de Juventud, chocaron en una pelota dividida. Rolón quedó en el suelo con señales de dolor. El árbitro Andrés Matonte no vio infracción y dejó seguir. Peñarol recuperó la pelota y Jaime quedó al frente de un avance en zona favorable para el equipo de Diego Aguirre. Pero Rolón no se había levantado, y el argentino decidió no continuar.
La lógica de la indignación
Según la fuente, para quienes lo cuestionaron, Peñarol había desperdiciado un ataque en un partido que exigía ganar. Dicho de otro modo: un futbolista dolorido en el piso era un obstáculo menor frente a una jugada que aún no era nada. Hay que reconocerle a esta línea de pensamiento una coherencia admirable: si hay que elegir entre la salud de un rival y una posible ocasión, lo urgente es la ocasión.
Entre quienes expresaron su disconformidad estuvo Javier Cabrera, delantero de larga trayectoria en el fútbol uruguayo y rioplatense. Se acercó a Jaime después de que la pelota saliera y le hizo un comentario que las cámaras no captaron con claridad. Otros compañeros hablaron con él más tarde, y no trascendió qué le dijeron. Es de suponer que no fue para felicitarlo.
Un equipo con otras urgencias
Peñarol llegaba de perder 1-0 con Liverpool y necesitaba ganar para sostener su lugar en la Tabla Anual y seguir en la pelea por el Clausura. El 0-0 extendió a tres la racha de partidos sin triunfos. Para eso no hace falta culpar a una pelota enviada afuera: el equipo tuvo el resto del partido, y de las semanas anteriores, para ganar.
El episodio, dice la fuente, mostró cómo la tensión competitiva puede chocar con los códigos de deportividad. En Montevideo, por lo visto, ganó la tensión. Matonte no había detenido el juego, de modo que Peñarol podía seguir atacando. Jaime renunció a esa posibilidad por decisión propia y se quedó solo con ella, con el estadio en contra y la cara mojada.
El protagonista
Leonel Jaime llegó a Peñarol a préstamo desde River Plate a mediados de año. Pese a su edad, se ganó un lugar en el plantel: suma 16 partidos, cuatro goles y seis asistencias con la camiseta aurinegra. Su cesión se extendió por seis meses más luego de cumplir la cantidad de partidos completos prevista entre los clubes, por lo que podría seguir en Peñarol hasta mediados de 2027 antes de definir un eventual regreso a River.