Ceuta: Sánchez exculpa a Marruecos, pero un informe policial lo contradice
El presidente español aseguró ante el Congreso que no hay "pruebas sólidas" de que Rabat organizara la entrada masiva de migrantes en Ceuta, pero un informe de la Policía Nacional detectó planificación previa y agentes marroquíes guiando a los migrantes hacia la frontera.
Un mes después de la entrada masiva de migrantes registrada en Ceuta a fines de julio, la crisis diplomática entre España y Marruecos suma un nuevo capítulo, esta vez protagonizado por una fuerte contradicción dentro del propio Estado español. Mientras el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, sostiene que no existen pruebas de que las autoridades marroquíes hayan diseñado o ejecutado el operativo, un informe policial elaborado a pedido de la Justicia apunta en sentido contrario y describe una actuación activa de agentes de Rabat durante los hechos.
Lo que dijo Sánchez ante el Congreso
Este jueves, en su comparecencia parlamentaria, Sánchez fue categórico: "Nadie ha aportado pruebas al Gobierno que permitan concluir que esta entrada masiva fuera diseñada o ejecutada por las autoridades marroquíes". El mandatario español remarcó que ningún servicio de inteligencia había anticipado la magnitud del episodio, aunque admitió que existían indicios previos sobre un aumento de los cruces a nado hacia la ciudad autónoma.
También te puede interesar: Acusan a ocho policías en Resistencia por robar casi 10 kilos de cocaína destinados a incineración
Según relató, el Centro Nacional de Inteligencia (CNI) había elaborado dos informes de situación que advertían sobre ese incremento, aunque sin prever la escala real de lo ocurrido: entre 70.000 y 80.000 personas llegaron a la frontera, una cifra equivalente a la población total de Ceuta, que prácticamente se duplicó en cuestión de horas.
Un informe policial que va en otra dirección
La versión oficial del Gobierno choca, sin embargo, con las conclusiones de un documento elaborado por el Centro Nacional de Inmigración y Fronteras (CENIF), dependiente de la Policía Nacional, y remitido a la Audiencia Nacional a pedido de la jueza María Tardón. El informe, de alrededor de 50 páginas, sostiene que la entrada masiva no fue un hecho espontáneo, sino un proceso planificado.
También te puede interesar: Detienen a santiagueños por el robo de animales vacuno en Catamarca
Entre los elementos que respaldan esa hipótesis, los investigadores señalan un patrón inusual de mensajes en redes sociales en los días previos —incluido un aviso viral que anunciaba "han abierto la puerta esta mañana"— y una secuencia organizada por oleadas, que comenzó con jóvenes marroquíes y continuó con la llegada de familias, mujeres y niños, una composición que según la Policía dificultaba el uso de medios de contención.
El punto más delicado: agentes marroquíes en la frontera
El aspecto más sensible del informe es la inclusión de fotografías y videos que muestran a gendarmes marroquíes uniformados dando indicaciones a los migrantes y guiándolos hacia los puntos de cruce, además de personas vestidas de civil que, según los investigadores, parecían cumplir funciones de coordinación sobre la multitud. La Policía calificó la actuación de las fuerzas marroquíes como de "total permisividad" durante esas jornadas, sin intentos serios de dispersar a la multitud.
También te puede interesar: Cuenta regresiva al juicio por atraco, tiros y despojo de $ 9 M a Canllo
Aun así, existe una diferencia clave que el propio director general de la Policía, Francisco Pardo, remarcó ante el ministro del Interior: documentar la conducta de agentes marroquíes en el terreno no equivale a probar que el Estado marroquí ordenó la operación. Según Pardo, el informe no realiza esa atribución institucional directa a Rabat, algo que sí sugieren las versiones periodísticas sobre su contenido.


La interna del Gobierno español
El episodio destapó además una fuerte tensión dentro del propio Ejecutivo español. El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, aseguró que desconocía el contenido del informe hasta que trascendió en la prensa, ya que la jueza había pedido reserva a los investigadores durante la elaboración del documento, lo que impidió que la información llegara a sus superiores. Marlaska envió una carta a Pardo exigiendo explicaciones sobre desde cuándo la Policía contaba con esos datos.
También te puede interesar: Viajaba a Córdoba por un tratamiento oncológico y denunció el robo de dinero y documentos
El informe también descartó que las mafias de tráfico de personas radicadas en Ceuta hayan sido las responsables de organizar la entrada masiva, al considerar que esas estructuras no tenían capacidad para un operativo de esa magnitud, y no encontró elementos para vincular el episodio con Israel.
Un vínculo bilateral cada vez más tenso
Pese a sostener que no hay pruebas concluyentes contra Marruecos, Sánchez reconoció ante el Congreso que aún resta esclarecer si hubo "incapacidad o inacción" por parte de las autoridades marroquíes, y adelantó que la cooperación bilateral "tiene que ser diferente" de ahora en más. El mandatario reveló además que España convocó el 21 de agosto a la embajadora marroquí, Karima Benyaich, luego de declaraciones de funcionarios de Rabat que reivindicaron a Ceuta y Melilla como parte de un supuesto "derecho histórico y geográfico" de Marruecos.
También te puede interesar: Viajaba a Córdoba por un tratamiento oncológico y denunció el robo de dinero y documentos
Preguntas que siguen sin respuesta
A un mes de los hechos, ninguna de las dos versiones logra cerrar el caso. El Gobierno insiste en diferenciar la eventual permisividad de agentes marroquíes de una decisión institucional de Rabat, mientras el informe policial documenta una planificación previa y una actuación activa de fuerzas marroquíes sobre el terreno, sin llegar a una atribución estatal directa. Entre ambas posiciones queda abierta una serie de interrogantes centrales: quién planificó la movilización, quién coordinó la difusión de los mensajes, por qué agentes marroquíes guiaron a los migrantes y quién dio esas instrucciones.
A eso se suma un segundo frente de conflicto, esta vez puertas adentro del Estado español: por qué el informe elaborado por el CENIF permaneció fuera del circuito habitual de información entre la Policía, la Justicia y el Ministerio del Interior, pese a sus eventuales implicancias para la seguridad nacional y la relación bilateral con Marruecos.