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Jueves, 5 de noviembre de 2026
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Caputo rechazó nuevamente la posibilidad de una devaluación

Ante empresarios de la UIA, el ministro consideró "poco importante" el tipo de cambio para la competitividad de las empresas y señaló que es necesario reducir el costo del financiamiento

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Caputo rechazó nuevamente la posibilidad de una devaluación
Caputo rechazó nuevamente la posibilidad de una devaluación

El ministro de Economía planteó ante empresarios de la Unión Industrial Argentina que una baja del costo financiero y de las regulaciones podría mejorar la competitividad. Analistas consultados señalaron que esos factores inciden en la actividad, aunque no sustituyen la discusión sobre el tipo de cambio.

El ministro de Economía, Luis Caputo, sostuvo ante empresarios de la Unión Industrial Argentina (UIA) que busca mejorar la competitividad de la economía por una vía distinta de la devaluación. Según su diagnóstico, el bajo nivel de actividad no se explica por el valor del dólar, que durante el año tuvo pocas variaciones.

De acuerdo con el techo de la banda establecida por el Banco Central de la República Argentina (BCRA), el tipo de cambio podría alcanzar este mes los $1.989, tras el ajuste correspondiente a la inflación de septiembre, que fue del 1,93%. El valor de mercado se ubicaba en $1.550. Aunque el tipo de cambio podría subir hasta el límite de la banda sin que intervenga el BCRA, la entidad lo mantiene por debajo de ese nivel. Algunos analistas describen esta situación como "la banda dentro de la banda".

La propuesta de Caputo se centra en el costo del crédito. Ante los industriales, afirmó: "Las pymes se financian hoy a niveles de 70%, 80%, 90%, cuando la tasa de mercado es de 23%, 24% o 25%". Agregó que, si las pequeñas y medianas empresas pudieran acceder a tasas del 35% o 40%, todavía positivas pero más razonables, "tendrían un ahorro al año de 40 puntos, lo que sería el equivalente a un tipo de cambio de $2.100".

El ministro vinculó esa reducción de costos con la competitividad industrial: "Fíjense lo poco importante que es el tipo de cambio en la ecuación de bajar el costo argentino. Las regulaciones y el costo financiero son lo que realmente joroba a la industria". También planteó que el país atraviesa un nuevo modelo, en el que las empresas deben procurar ser competitivas a partir de sus propias capacidades.

Aunque Caputo considera que el dólar no es determinante en esa ecuación, su comparación con un tipo de cambio de $2.100 muestra que utiliza ese valor como referencia. Su planteo apunta a reproducir parte de ese efecto mediante una reducción del costo del financiamiento en pesos y de los impuestos.

Una parte importante de la exposición del ministro estuvo dirigida a responder a las críticas de economistas como Ricardo Arriazu, quien propone reducir el apretón monetario para reactivar la economía. Desde esa perspectiva, la escasez de pesos estaría limitando la actividad.

Caputo, en cambio, sostiene que "no hay un problema de liquidez" que explique el aumento de las tasas. A su juicio, la falta de confianza lleva a los ahorristas a depositar su dinero a 30 días, lo que dificulta que los bancos otorguen préstamos de mayor plazo a las empresas. El ministro ubica en ese descalce una de las causas de las altas tasas activas.

La discusión sobre cómo compensar los efectos de un tipo de cambio considerado elevado tiene antecedentes en la política económica argentina. Domingo Cavallo no reconoció abiertamente que el peso estuviera sobrevaluado durante su gestión como ministro de Economía. Su popularidad estuvo asociada, entre otros factores, a su papel como "padre de la Convertibilidad", régimen que había contribuido a resolver el problema de la inflación en el país.

Durante el gobierno de Fernando de la Rúa, Cavallo implementó los Planes de Competitividad, acuerdos sectoriales orientados a compensar los efectos de la sobrevaluación. Incluyeron reducciones de impuestos y de otros costos laborales, así como un tipo de cambio especial para importar. En materia de importaciones, se eliminaron aranceles para bienes de capital e insumos, con autorización del Mercosur. El objetivo era contrarrestar por otras vías el efecto de un peso sobrevaluado.

Una diferencia entre aquel período y el actual es la situación fiscal. En ese momento no había superávit fiscal, lo que aumentaba la dependencia del financiamiento externo para sostener la paridad de uno a uno. En el escenario actual, con el mercado cerrado, el esquema económico impulsado por Caputo se sostiene sobre otras condiciones fiscales.

El analista financiero Christian Buteler señaló a Ámbito que el costo financiero afecta la competitividad, pero consideró que es un problema distinto del cambiario. "Es cierto que el costo financiero es uno de los problemas que tiene la economía argentina y que afecta la competitividad, pero es independiente del tipo de cambio", afirmó. Y agregó: "Cada variable tiene su importancia y su peso, y no compensa o no debería compensar otras variables".

Buteler indicó que el costo del crédito es elevado, especialmente para las empresas y las pymes, y que debe resolverse. Sin embargo, sostuvo que eso no determina si el tipo de cambio está en un nivel adecuado: "Son temas aparte. O sea, uno es el problema de financiación y otro es el problema de la competitividad cambiaria".

El analista también expresó una objeción a la idea de que una devaluación sea la respuesta necesaria. "Yo no creo que el Gobierno tenga que devaluar para mejorar el tipo de cambio. Solo creo que el tipo de cambio tiene que liberarse", explicó, en referencia a que se flexibilicen las restricciones para que el valor se determine de acuerdo con los flujos.

En ese marco, Buteler consideró que "el Banco Central podrá participar de ese mercado, suavizando los movimientos", mientras que el Tesoro tendría que intervenir para adquirir los dólares necesarios para pagar deuda o vender divisas si coloca deuda en el exterior y requiere pesos. Como síntesis de su posición, señaló: "La realidad es que una cosa no debe compensar la otra. Que hay un problema con la financiación, sí. Que eso compensaría lo que es el tipo de cambio, no. En eso no estoy de acuerdo".

Por su parte, Diego Coatz, titular de la consultora I+D y exdirector ejecutivo de la UIA, comentó a Ámbito que, aunque el ministro busque reducir las tasas de interés, ese objetivo podría resultar difícil de alcanzar debido al aumento del riesgo país, una variable que incide en el costo del crédito en la Argentina.

Coatz también advirtió que "un tercio del superávit fiscal conseguido en el año se debe al desplome de las cantidades importadas". En una economía debilitada, explicó, las necesidades de insumos y bienes destinados a la producción son menores.

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Nota basada en una publicación de Los Primeros. Primera Línea recopila, reedita y contextualiza la información.
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