Brasil llamó a consulta a su embajador en Argentina tras los dichos de Javier Milei sobre Lula
Brasilia analiza medidas concretas después de que el presidente argentino calificara a Lula da Silva de "basura socialista" durante un acto de campaña en San Pablo.

El vínculo entre Argentina y Brasil atraviesa uno de sus peores momentos desde que Javier Milei llegó a la Casa Rosada. El gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva estudia una respuesta diplomática formal luego de que el mandatario argentino cruzara duramente al líder brasileño durante el lanzamiento de la candidatura presidencial de Flávio Bolsonaro, hijo del expresidente Jair Bolsonaro.
El presidente argentino se trasladó a San Pablo para participar del acto de la convención del Partido Liberal, donde se proclamó oficialmente la candidatura de Flávio Bolsonaro rumbo a las elecciones generales del 4 de octubre. Durante su discurso, Milei redobló las críticas que viene sosteniendo contra Lula desde antes de asumir la presidencia argentina, a quien acusó de corrupción y de sostener una ideología comunista.
En esta oportunidad, el jefe de Estado fue más allá al describir al mandatario brasileño con expresiones despectivas vinculadas al socialismo y reiteró señalamientos sobre supuestos antecedentes penales, además de llamar a los votantes brasileños a acompañar un recambio político hacia gobiernos liberales y conservadores en la región.
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La particularidad de este episodio radica en que la presencia de Milei no fue una actividad partidaria a título personal: lo acompañó una comitiva oficial integrada por el canciller argentino, Pablo Quirno, y el cónsul general en San Pablo, lo que le dio un carácter institucional a su respaldo a un candidato extranjero.
La comitiva oficial que rodeó a Milei generó fuerte malestar en Itamaraty y en el Palacio del Planalto. Funcionarios brasileños remarcaron que, a diferencia de otras visitas informales entre dirigentes de ambos países, esta vez el respaldo político contó con el aval institucional del propio canciller argentino.
Voces del oficialismo brasileño, incluido el titular del Supremo Tribunal Federal, cuestionaron públicamente lo ocurrido en San Pablo y lo calificaron como una intervención directa en el proceso electoral que definirá al sucesor —o la continuidad— de Lula da Silva al frente del país. El propio presidente brasileño, sin nombrar directamente a Milei, pidió durante un acto partidario que no haya injerencias externas en las elecciones brasileñas.
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El vínculo bilateral viene deteriorándose desde hace más de un año. Milei nunca mantuvo un encuentro bilateral formal con Lula desde que asumió la presidencia argentina, y en más de una ocasión llamó "corrupto" y "comunista" al líder brasileño en redes sociales y actos públicos.
Ya en 2024, ese enfrentamiento había derivado en que Brasil llamara a consultas a su embajador en Buenos Aires, un gesto diplomático que suele anticipar un enfriamiento mayor entre dos países. En esa oportunidad, la convocatoria se dio luego de que Milei evitara la cumbre del Mercosur para participar de un encuentro de la derecha internacional junto al expresidente Jair Bolsonaro.
Desde entonces, los cortocircuitos se repitieron: la salida de Brasil de la custodia diplomática de la embajada argentina en Venezuela y la ausencia de Lula en la firma del acuerdo comercial entre el Mercosur y la Unión Europea fueron otras señales del progresivo distanciamiento entre ambos mandatarios.
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Según trascendió, el canciller brasileño Mauro Vieira adelantó su regreso de una gira por Asia para participar en la definición de la respuesta oficial de Brasilia. Entre las opciones que analiza el gobierno de Lula se encuentran tanto gestos de tipo simbólico —como un nuevo llamado a consultas del embajador en Argentina— como medidas que consideren el impacto económico de una eventual escalada con un socio clave del Mercosur.
La decisión final deberá equilibrar dos frentes: la necesidad de Lula de mostrar firmeza institucional frente a lo que interpreta como una injerencia en la campaña electoral, y el peso que tiene la relación comercial con la Argentina para la economía brasileña.
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