Billeteras virtuales: tasas hasta 60 puntos más altas

El acceso al crédito sigue creciendo en la Argentina, aunque de manera desigual y con un costo cada vez más alto para los hogares de menores ingresos. Un informe de la Fundación Éforo advirtió que una porción creciente de la población se financia a través de billeteras virtuales, fintech, mutuales y otros proveedores no bancarios, donde las tasas de interés superan ampliamente a las del sistema tradicional.
El estudio analizó la evolución del crédito entre diciembre de 2023 y enero de 2026 y encontró que, mientras los préstamos personales en bancos se movieron durante 2025 y los primeros meses de este año en una franja de entre 70% y 90% anual, en los proveedores no financieros el promedio llegó al 129%. La diferencia, que en algunos casos supera los 60 puntos porcentuales, encarece de manera significativa el financiamiento para quienes no acceden a la banca formal.
Según el relevamiento, esa brecha profundiza la segmentación del mercado crediticio. Quienes reúnen las condiciones para obtener un préstamo bancario acceden a tasas más bajas, mientras que los sectores más vulnerables terminan recurriendo a alternativas más caras para cubrir gastos cotidianos, afrontar emergencias o sostener el consumo básico. En muchos casos, el crédito deja de ser una herramienta para proyectos de mediano plazo y pasa a funcionar como un recurso para llegar a fin de mes.
También te puede interesar: Triunfo de Villa Dolores en el Anual de Las Chacras
Los números reflejan esa tendencia. En los últimos dos años, la cantidad de personas endeudadas mediante proveedores no financieros pasó de 9,5 millones a 11,3 millones. Al mismo tiempo, el volumen total financiado se expandió de $3,2 billones a $11,8 billones, lo que confirma el peso creciente de estas plataformas en el circuito del crédito minorista. El crecimiento, sin embargo, no se tradujo en mejores condiciones para los usuarios, sino en una mayor dependencia de mecanismos más costosos.
La deuda promedio por persona también mostró un salto considerable. De acuerdo con el informe, entre diciembre de 2023 y enero de 2026 pasó de $337.000 a más de $1 millón, es decir, se triplicó en poco más de dos años. Para la Fundación Éforo, ese dato es una señal de alerta porque evidencia que los hogares están asumiendo compromisos cada vez más pesados en un contexto de ingresos deteriorados y menor capacidad de ahorro.
La morosidad acompaña ese deterioro. El informe señala que en los préstamos otorgados por bancos privados el índice de incumplimiento pasó del 4,5% al 10,6%, mientras que entre los proveedores no financieros alcanzó el 16,2%.
También te puede interesar: La leche y los Mercedes Benz
En el caso de las tarjetas no bancarias, la mora llegó al 14,5%, uno de los niveles más altos del sistema. La combinación de tasas elevadas, mayor endeudamiento y caída en la capacidad de pago configura un escenario complejo para millones de familias.
La vicepresidenta de la Fundación Éforo, Carla Pitiot, sostuvo que los indicadores reflejan una realidad contradictoria. "Más argentinos acceden al crédito, pero una parte creciente de los hogares lo hace en condiciones cada vez más exigentes y con mayores dificultades para sostener sus compromisos financieros", señaló. Para la dirigente, el incremento simultáneo de la deuda promedio y de la morosidad constituye una señal de alerta, sobre todo en los sectores de menores ingresos.


