A los 75 años fallece la cantante Bonnie Tyler, la voz arenosa que reinó en los ochenta
La británica, intérprete de éxitos como 'Total Eclipse of the Heart' o 'It's a Heartache' estaba internada en un hospital de Portugal.

Aquella voz ronca que capitalizó el pop de finales de los setenta y principios de los ochenta ya no volverá a sonar en concierto. Bonnie Tyler (Skewen, Gales, 1951) ha fallecido la noche del miércoles en un hospital de Portugal a los 75 años, según ha informado su familia este jueves. En mayo, Tyler fue sometida a una cirugía intestinal de urgencia en un hospital cerca de Faro, Portugal, donde residía. Posteriormente fue inducida a un coma para intentar facilitar su recuperación. Despertó del coma, pero su estado seguía siendo muy grave y permanecía en cuidados intensivos.
La popularidad de Tyler fue enorme durante finales de los setenta y principios de los ochenta. Los que cuenten algunos años recordarán su irrupción en España. Aquel programa musical, Aplauso, de cuando solo existían dos cadenas. Una de las presencias recurrentes era la galesa Bonnie Tyler, que con su melena rubia ondulante y su voz arenosa entonaba: "It's a heartache, nothing but a heartache". Aquella canción, It's a Heartache, alcanzó el número uno de ventas en la España de la Transición de 1978. Pero la composición con la que arrasó en todo el mundo Tyler se tituló Total Eclipse of the Heart (1983), un baladón con todos los condimentos del género (dramatismo, potencia vocal), pero exagerados, y cuyo enigmático videoclip todavía sigue proporcionando extrañas teorías. Ya eran los ochenta y su cabellera lucía un leonino cardado.
Su periodo de gloria se ciñó a unos siete años, de finales de los setenta a mediados de los ochenta. Ella no componía, pero una presencia escénica con un poderío casi rockero, lo peculiar de su voz rasposa en una mujer y una personalidad flexible para adaptarse a los estilos imperantes del pop le permitieron encontrar un hueco en la historia de la música comercial.
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Nacida Gaynor Hopkins, Tyler creció en Skewen, un pueblo a pocos kilómetros de Swansea (Gales). Era la menor de seis hermanos de una familia humilde: vivían en una casa subvencionada por el Estado. Ella dejó de estudiar cuando vio que se le daba bien cantar y sus primeras incursiones en bares con música en directo le reportaban algo de dinero. Se hizo novia en 1969 de un gerente de uno de esos locales musicales, Robert Sullivan, y estuvieron juntos el resto de sus vidas. Un cazatalentos entró una noche en un local donde ella cantaba, le impresionó su voz (a quién no) y le sugirió que se mudase a Londres. En la capital inglesa entró en contacto con el compositor Ronnie Scott, que le escribió sus primeras canciones. Si se escuchan sus discos iniciales se percibirá que su voz era más suave. Su característica ronquera surgió después de una operación a la que se sometió por unos problemas en la garganta. Le extirparon unos nódulos y cuando se puso a cantar le salió ese timbre áspero. En lugar de venirse abajo, Tyler acentuó su nuevo tono; entonces llegó en 1977 It's a Heartache y triunfó.
Los ochenta supusieron una época agitada para ella, con viajes continuos, recitales por todo el mundo y números uno en Estados Unidos. Incluso llegó a actuar en el célebre programa televisivo Top Of the Pops. Después de su éxito de 1983, el disco Faster Than the Speed of Night, donde se incluía Total Eclipse of the Heart, aumentó ostensiblemente su cuenta corriente. Al año siguiente alcanzó su tercer bombazo con Holding Out for a Hero gracias a su inclusión en una película que arrasó, Footloose. En 1987 se cruzó en su camino Mike Oldfield, que buscaba un éxito pop al estilo de Moonlight Shadow. Bonnie Tyler fue la elegida para poner su voz a Islands (1987), un tema que se quedó en el puesto 100 de la lista de ventas en Reino Unido; en España, sin duda por el gancho de Tyler, escaló al 22.
Pero a finales de los ochenta su carrera perdió trascendencia. Quizá para retratar su salida del foco sirva el ejemplo de The Best, tema que publicó en 1988 y que apenas le dio rédito. Tina Turner la reinterpretó al año siguiente, en 1989, y todos sabemos la popularidad que le dio.
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A pesar de no estar en primera línea, Tyler nunca dejó de actuar. "Me considero una chica de clase trabajadora y nunca he dejado de trabajar. Cuando me ofrecen espectáculos aquí y allá acepto muchísimos porque creo que a otras personas les encantaría que les ofrecieran lo que me ofrecen a mí. ¿Quién soy yo para decir que no? Definitivamente, sí, soy de clase trabajadora y siempre lo seré", dijo en una entrevista en The Guardian. Como nunca la tomaron suficientemente en serio en su país, Reino Unido, ella focalizó sus esfuerzos en girar por Alemania, los países escandinavos, Francia, Portugal o España. Su último trabajo, The Best Is Yet to Come, data de 2021, y medios especializados lo calificaron con hasta cuatro estrellas sobre cinco.
Conviene detenerse en la fama estratosférica de Total Eclipse of the Heart, un tema de siete minutos, aunque la versión en sencillo se acortó a cuatro minutos y medio, en el que participan miembros de nada menos la E Street Band de Bruce Springteen: Roy Bittan al piano y el monumental Max Weinberg a la batería. Esta teatral balada cantada con la pasión que solo sabía darle Tyler sigue destrozando récords: es de los pocos temas de los ochenta en superar los ¡mil millones! de reproducciones en Spotify y YouTube. La canción la escribió el célebre compositor Jim Steinman, siempre asociado a los triunfantes discos de Meat Loaf, como Bat Out of Hell. De hecho, Loaf nunca perdonó a Steinman que entregara la canción a Tyler en lugar de a él. Steinman concibió Total Eclipse of the Heart para el musical Nosferatu, pero nunca llegó a estrenarla, así que se la cedió a la galesa, que la llevó a los cielos con esa entrega que siempre exhibía. Sobre el vaporoso, fantasmal y divertido (que de todo tiene) videoclip, Tyler comentó: "Lo grabamos en un antiguo manicomio gótico y espeluznante en Surrey. Me acuerdo de que hasta los perros que andaban por allí no se atrevían a entrar en las habitaciones de la planta baja. Creo que era porque sentían que allí era donde solían aplicar tratamientos de electroshock".
Tyler, vivaracha y siempre con la sonrisa dispuesta, siempre nos recordará que aquella música comercial ampulosa y sobrecargada de los años ochenta significó mucho más de lo que nosotros queremos admitir. El paso del tiempo le da a ella y a sus canciones la razón.
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